De archivos, archiveros y tratados internacionales Opinión

Publicado el: 14/07/2011 / Leido: 5433 veces / Comentarios: 0 / Archivos Adjuntos: 0

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De archivos, archiveros y tratados internacionales Opinión

miércoles, 13 de julio de 2011 a las 23:15

Escrito por Vicuña (ehgc_lp@yahoo.es)

Una problemática que casi no tiene interés en el gran público pero que es trascendental para el desarrollo de las culturas, las sociedades y el bienestar de los Estados es el de los archivos, pasión de personas con especial sentido de la historia y el futuro. Hará dos números atrás en el suplemento cultural de Cambio, La Esquina, este Vicuña hacía una motivación a la lectura de un libro sobre la destrucción de los archivos, en realidad es la memoria de un seminario especializado sobre el tema, el libro en cuestión ha sido editado por los eximios archivistas Luis Oporto y Ódgar Ramírez.

En torno a la destrucción de los archivos y sus formas, se habla de muchas causas, pero es evidente que falta una, y muy importante, la situación de los archiveros en las instituciones públicas. Cosa grave resulta el tema sobre todo porque hay pocos especializados en la temática específica, algunos en Córdoba, Argentina, y otros en España, país de archivos, archivistas y escuelas de alto nivel.

En otras palabras, si una institución cuenta con uno de estos especializados, comúnmente con su propio esfuerzo, incluso para conseguir las becas hay que ser bueno, debe cuidarlo como se merece, ¿verdad?, si no estaríamos entrando en las grandes preocupaciones de Luis Oporto sobre la destrucción de los archivos. En este sentido, en una última tertulia de archivistas activos e inactivos, se puso de relieve un decálogo que propone el Consejo Internacional de Archivos (CIA), decálogo que apunta a la mejor conservación de los repositorios, tan venidos a menos en un país con tanto pasado pendiente como el nuestro. Entre los temas del decálogo se encuentra el de hacer investigaciones a las conductas poco éticas relacionadas con los archivos, ya que éstos son fundamentales fuentes de la memoria, es decir que pueden llegar a ser testigos irrefutables en el tiempo.

El decálogo del CIA incluye las conductas poco éticas que pueden darse incluso entre los propios archiveros y archivistas, tal el caso que se discutió y analizó en la reunión y que está relacionado con el importantísimo archivo de tratados de nuestra Cancillería. Dicho archivo, fundamental para nuestras relaciones y gestiones diplomáticas, estuvo a cargo de un profesional de alto nivel, formado con título en historia y especializado en archivística en uno de los mejores cursos españoles, quien estuvo a cargo de este archivo por concurso de méritos y desarrollo profesional sin tacha.

Acá viene el problema de la destrucción de los archivos, cuando un funcionario de esas características es destituido por una nueva estructura archivística que al final no se realiza por carecer de sentido y es reemplazado, fuera de norma estatal, por una nueva funcionaria con mucha menor formación y experiencia.

Este hecho, por demás extraño en una institución tan seria e importante, no deja de sorprender. Seguro que los editores del libro sobre destrucción de archivos coincidirán conmigo en que este hecho atenta contra uno de los archivos más importantes del país, es más, incluye la pérdida de proyectos de financiamiento de la cooperación internacional, que afectan a la buena conservación de nuestro archivo de tratados.

Más preocupante aún es bajar drásticamente el nivel de gestión del archivo de tratados. En el preciso momento en el que estamos defendiendo nuestro derecho marítimo, se requieren de los mejores profesionales en todas las áreas, francamente este Vicuña no puede comprender esta actitud contraria a nuestras necesidades.

Me vuelvo a preguntar, ¿cómo puede ser que nuestro Ministerio de Relaciones Exteriores tenga esta actitud y afecte a la gestión del Estado en tan importante área? Tal vez la respuesta se encuentre en las opiniones de un archivista e historiador muy involucrado en el proceso que vive el país en lo que hace a la descolonización, el estudioso indica que la descolonización no es sencilla, y se da con graves dificultades porque se ha notado que persisten"lógicas politiqueras basadas en canonjías".

Es posible que el asunto de un archivero no será tema que llegue a oídos de nuestro Canciller y quede entre los funcionarios de tercera línea, pero como vemos el asunto no es banal y requiere una pronta investigación al más alto nivel porque compromete la gestión de la Cancillería justo en el momento en que vamos a luchar por nuestros derechos en La Haya, lugar donde los"papeles cantan", y requerimos a un experto archivero e historiador como el que se tenía antes.

En torno a la destrucción de los archivos y sus formas se habla de muchas causas, pero es evidente que falta una y muy importante, la situación de los archiveros en las instituciones públicas.

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