La consulta de los fondos del archivo se ajusta a un estricto protocolo preestablecido

Publicado el: 11/07/2011 / Leido: 5168 veces / Comentarios: 0 / Archivos Adjuntos: 0

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La consulta de los fondos del archivo se ajusta a un estricto protocolo preestablecido

Fuente: http://www.elcorreogallego.es

El acceso a los fondos documentales y bibliográficos de los archivos españoles está convenientemente regulado. Para poder consultar alguna de estas fuentes históricas es preciso estar registrado como investigador, para lo que es necesario disponer de la correspondiente tarjeta identificativa que suele extender el archivo de cada una de las universidades.

Esta tarjeta faculta al poseedor para consultar los fondos, pero normalmente se solicita también un proyecto de investigación, es decir, informar sobre qué temas se va a investigar y que documentación concreta se quiere consultar.

En el Archivo de la Catedral de Santiago, según nos explica el catedrático de Historia del Arte, Andrés Rosende, que utiliza sus servicios con frecuencia para sus investigaciones y la de los doctorandos que dirige, se utiliza el mismo protocolo. Es decir, el investigador acude provisto de su acreditación y, la primera vez, con la presentación de su director y con su proyecto de trabajo.

Al igual que sucede en todos los archivos, la entrada está prohibida con abrigos o bolsas de ningún tipo, incluyendo las fundas de los ordenadores, que quedan a la entrada en unos casilleros, al igual que plumas o bolígrafos, ya que sólo se permiten lápices.

A partir de ahí, hay que cubrir una ficha indicando la obra que se quiere consultar y quién hace la consulta con cada una de las obras que se solicita. "Es decir, que podrían saber qué libros he consultado yo en los últimos meses", explica Andrés Rosende.

El investigador, además, no se queda sólo trabajando, sino que cámaras de seguridad controlan su actividad en todo momento, tal y como sucede en todos los archivos, de forma que una sola persona puede controlar a todos los que están en la sala.

Además de los investigadores, explica que también los peregrinos pueden solicitar ver el Códice Calixtino, pero no se les enseña el original, sino la copia facsímil que lo reproduce con exactitud. Para ver el original, señala el catedrático, es preciso conseguir un permiso especial por una causa justificada. Por ejemplo, los musicólogos o los especialistas en arte, para contrastar algún aspecto muy concreto. "En esos casos, siempre está presente el archivero hasta que regresa al depósito".

Un depósito que afirma que, a pesar de los muchos años que lleva investigando, jamás ha accedido a él ni ha visto hacerlo a nadie más que a los responsables del archivo.

Las instalaciones del archivo han mejorado de forma considerable en los últimos años, recuerda. Ya que en tiempos los investigadores tenían que sentarse en los bancos de piedra adosados a las ventanas, los parladoiros, hasta la actual sala, provista de conexión informática.

Con todo, señala que de la misma forma que las instituciones públicas se han preocupado por aspectos diversos que atañen a la conservación de la Catedral, como la eliminación de humedades o la rehabilitación de algunos elementos, también deberían haber tomado constancia de las posibles deficiencias del sistema de seguridad y haberse implicado en ello.

Para Andrés Rosende, la desaparición del Códice Calixtino supone un hecho gravísimo para la cultura. "Quizás sea exagerado decir que es la obra más destacada de la cultura europea, porque hay otros códices también de excepcional importancia, pero desde el punto de vista del fenómeno jacobeo, de la peregrinación y de la historia de Galicia, tiene un valor simbólico extraordinario".

Publicado el: 11/07/2011 / Leido: 5168 veces / Comentarios: 0 / Archivos Adjuntos: 0

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