Dos manuscritos del siglo XVI, relacionados con Almodóvar del Campo y Aldea del Rey, pasan a los fondos del archivo histórico provincial

Publicado el: 19/03/2011 / Leido: 6138 veces / Comentarios: 0 / Archivos Adjuntos: 0

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Dos manuscritos del siglo XVI, relacionados con Almodóvar del Campo y Aldea del Rey, pasan a los fondos del archivo histórico provincial

Fuente: http://www.lacomarcadepuertollano.com/diario/

El más deteriorado, antes de la restauración, fue el Traslado de la Real Provisión de Felipe II, que estaba oxidado, quemado y desintegrado, debido a un compuesto ácido de sus tintas

Alfonso Castro
Foto final de dos páginas restauradas de la Real Provisión

Foto final de dos páginas restauradas de la Real Provisión

Estado final tras la restauración del documento Carta de Privilegio de Carlos I.

Estado final tras la restauración del documento Carta de Privilegio de Carlos I.

Detalle de zonas perdidas en la Carta de Privilegio de Carlos I

Detalle de zonas perdidas en la Carta de Privilegio de Carlos I

Foto final de la portada de la Real Provisión de Felipe II, ya restaurada.

Foto final de la portada de la Real Provisión de Felipe II, ya restaurada.

Foto inicial de la portada del documento Traslado de la Real Provisión de Felipe II

Foto inicial de la portada del documento Traslado de la Real Provisión de Felipe II

Imagen antes de la restauración de dos páginas de la Real Provisión de Felipe II

Imagen antes de la restauración de dos páginas de la Real Provisión de Felipe II

Estado inicial en que llegó a Toledo una página del documento Carta de Privilegio de Carlos I

Estado inicial en que llegó a Toledo una página del documento Carta de Privilegio de Carlos I

Pérdida de soporte antes de la intervención de la Carta de Privilegio de Carlos I.

Pérdida de soporte antes de la intervención de la Carta de Privilegio de Carlos I.

La intervención de cada uno de ellos, a cargo de Ana María Suárez, duró 18 días

Los dos documentos, que se guardaron plegados, presentaban una débil consistencia

Dos documentos manuscritos del siglo XVI, conservados desde hace décadas en el Archivo Histórico Provincial de Ciudad Real, han regresado recientemente a sus dependencias, felizmente restaurados, tras pasar varias semanas en tratamiento en el Centro de Restauración y Conservación de Castilla-La Mancha, con sede en Toledo.

Los documentos en cuestión son el cuadernillo que contiene el Traslado de la Real Provisión de Felipe II por la que se ordena hacer una averiguación de la villa de Almodóvar del Campo, y su encomienda para conocer las rentas que la Mesa Maestral de Calatrava tiene en ella, fechado en 1568 y el otro es el cuadernillo que contiene la Carta de privilegio de Carlos I por la que se concede al Sacro Convento de Calatrava un juro al quitar situado en el Campo de Calatrava. Este segundo manuscrito fechado en 1532.

Ambos documentos (uno en papel y otro pergamino) permanecieron varias semanas en Toledo, alejados de su emplazamiento habitual, siendo intervenidos a lo largo de 18 días cada uno de ellos por la técnica restauradora Ana María Suárez en el Taller de Documento Gráfico de este centro dependiente de la Consejería de Educación, Ciencia y Cultura del Gobierno de Castilla-La Mancha.

Un taller éste dotado suficientemente de personal técnico capacitado para la restauración de unidades documentales que tienen una cierta importancia documental, memorística o histórica y que son aptas para ser consultadas por los ciudadanos interesados. Documentos que generalmente proceden de los cinco Archivos Históricos Provinciales castellano-manchegos, así como de los numerosos Archivos Municipales y de otra índole existentes en la región.

CARTA DE PRIVILEGIO DE CARLOS I

El documento más antiguo de estos dos reincorporados al Archivo Histórico Provincial ciudadrealeño es un cuadernillo manuscrito, en tinta sepia sobre pergamino, de dimensiones 33 x 22 cm., compuesto de seis hojas formando tres bifolios sueltos, que contiene la denominada Carta de privilegio de Carlos I por la que se concede al Sacro Convento de Calatrava un juro al quitar situado en el Campo de Calatrava".

Un cuadernillo sin encuadernar conservado en la Caja 1 de la sección CR-Calatrava del Archivo Histórico de Ciudad Real (AHPCR), en cuya caja de texto precisamente existen huecos para las letras capitales que no han sido completados.

A modo de introducción, para situarnos sobre la naturaleza documental de este manuscrito, conviene recordar que las cartas de privilegio eran concesiones de gran importancia que la Autoridad hace a particulares y corporaciones. El Privilegio venía a ser una ley excepcional, una ley para uno solo -lo que hoy diríamos con la expresión: a la carta-, mediante el cual se designaban aquellos actos emanados del poder legislativo que carecen de la generosidad que normalmente tiene toda disposición jurídica. Es decir, que dichos actos no se dan para la comunidad, sino para un ciudadano, una clase, etc. En el caso que nos ocupa, al Sacro Convento de Calatrava la Nueva, enclavado en el término de Aldea del Rey (Ciudad Real).

Durante toda la Edad Media y el Renacimiento el privilegio representó el testimonio público de una oligarquía cortesana, lo mismo imperial que pontificia.

Y en cuanto a la expresión juro al quitar se trata de una figura o modalidad de la llamada deuda pública, previa a la existencia de los denominados vales reales, sobre la cual la Corona castellana se reservaba la facultad de amortizarla o redimirla en cualquier momento.

Dicho esto y centrándonos en la intervención habida en el pergamino, Ana María Suárez, su restauradora, asevera en su informe técnico que, antes de su llegada al Centro castellano-manchego de Restauración de bienes muebles, el estado de conservación de este documento "no es excesivamente malo", aunque "sí se habían alterado sus propiedades físico-mecánicas originales, a causa de la acción prolongada de diversos factores medio-ambientales y a su manipulación inadecuada".

El pergamino es una piel semicurtida cuyos elementos de composición son las proteínas insolubles y el agua. Las proteínas se agrupan componiendo fibras de gran consistencia física y excelente capacidad de hidratación, sin entrecruzarse y enmarañarse como en el papel, actuando el agua como único elemento sustentador y cohesionador, a través de la formación de enlaces intermoleculares que adhieren químicamente las fibras por los llamados puentes de hidrógeno. Y esto es precisamente lo que determina que la humedad tenga un papel importante en la conservación del pergamino.

En el caso concreto que nos ocupa no existía inestabilidad físicoquímica aguda, si bien el soporte presentaba una leve rigidez por haber sufrido una pequeña perdida de humedad, que sería recuperada sin problemas en el proceso de restauración.

El documento presentaba suciedad general, tanto en el reverso como en el anverso, con manchas de óxido y otras de diversa naturaleza, así como pérdidas en el soporte -sobre todo de los márgenes superiores, centrales y zona de texto de las hojas-, producidas por ataque de insectos bibliófagos, como puedan ser el pececillo de plata, las cucarachas, las termitas, los piojos de los libros o los escarabajos, entre otros.

El informe también hacía mención a los profundos pliegues y dobleces que hay en medio de cada hoja del cuadernillo, que son debidos a que el documento se guardó plegado produciendo el debilitamiento de la consistencia y solidez de su soporte.

Y en cuanto a los elementos sustentados (las tintas con que fue escrito), presentaban empalidecimiento y trazo difuminado en la zona donde el documento permaneció doblado.

Antes de iniciarse la intervención la restauradora realizó las pertinentes fotografías descriptivas del estado de conservación que presentaba, detallando los daños que evidenciaba y las características de su construcción y de los materiales empleados.

La restauración, con aplicación de tratamientos reversibles en todo momento, se inició con una primera limpieza mecánica de la suciedad superficial, con brochas de pelo fino y goma de borrar en polvo; seguida de una segunda limpieza con disolvente orgánico (etanol).

A continuación se procedió a su estabilización higroscópica (absorción de la humedad) mediante un proceso de masaje con una mezcla de agua y alcohol, restableciéndose así la hidratación y flexibilidad perdida del soporte, seguido de un tenue alisado de los folios.

La reintegración de las zonas perdidas se realizó con injertos de tipo sombrerete en pergamino, que son una modalidad de injerto que evita tocar el original, al llevarse a cabo toda la manipulación en la pieza injertada; prosiguiéndose con el cosido del cuadernillo con hilo de lino, de la forma más neutra posible, al carecer de referencias de la costura original.

Finalmente se realizó una carpeta abierta de tereftalato de polietileno (mylar) con la finalidad de proteger al documento de futuras manipulaciones y se elaboró un contenedor de conservación en cartulina con ph neutro para el posterior almacenaje de esta pieza documental.

TRASLADO DE LA REAL PROVISIÓN FELIPE II

El segundo de los manuscritos tratados, el Traslado de la Real Provisión de Felipe II por la que se ordena hacer una averiguación de la villa de Almodóvar del Campo, y su encomienda para conocer las rentas que la Mesa Maestral de Calatrava tiene en ella, figuraba (y figura) en el Archivo Histórico Provincial asimismo en la Caja número 1 de la sección CR-Calatrava.

Es un cuadernillo manuscrito, que data de 1568, de 31 cm. de alto x 22 cm. de ancho, compuesto de seis hojas formando tres bifolios, cosidos con hilo de lino y una portadilla resumen del documento.

Está confeccionado sobre papel verjurado o vergueteado -recordemos: el papel que lleva una filigrana de rayitas o puntizones muy menudos y otros más separados que los cortan perpendicularmente-. En este caso, en el papel verjurado se apreciaban de manera clara los puntizones y corondeles, en tanto que la filigrana destacaba en el documento y en la portadilla resumen del contenido.

La restauradora, Ana María Suárez, en su informe inicial atestiguaba el "pésimo estado de conservación" que presentaba a su llegada al centro restaurador, con suciedad general, manchas de tinta y amarilleamiento producido por la acidez.

La alteración más importante detectada en el documento "era causada por las tintas metaloácidas", consistiendo en oxidación del papel, que acaba virtualmente quemado por la acción corrosiva de un compuesto ácido que lleva la tinta, provocando la desintegración del soporte.

La tinta materialmente ha mordido el papel hasta taladrarlo, desprendiéndose líneas y páginas enteras de texto, previamente quemadas. Incluso hojas adyacentes no escritas se vieron contagiadas por dicha acidez.

Hecho éste que hace casi imposible su manipulación, al quedar el texto desprendido o convertido en una carbonizada masa negruzca que se esparce en pavesas al menor movimiento de las hojas.

Las tintas metaloácidas son llamadas así porque el componente ácido asocia un colorante, obtenido por la combinación de un metal y un compuesto ácido, que a su vez actúa como elemento mordiente o fijador químico del color. De aquí deriva su inestabilidad, pues la acción corrosiva de este compuesto origina la oxidación del papel que acaba virtualmente quemado por la acción corrosiva del mordiente.

Cuando el trazo de la grafía es más grueso, mayor es la presencia del mordiente, siendo más intenso el efecto corrosivo que concluye con la desintegración del soporte.

Los daños causados por la acción corrosiva de estas tintas son irrecuperables, aunque se pueda detener o reducir su poder degradante mediante tratamientos de desacidificación.

Otros rasgos destacables de dicho informe previo de intervención eran las zonas perdidas y separadas del soporte, debido a quemaduras, así como rozaduras, cortes y desgarros a lo largo de sus bordes, además del doblez horizontal que atravesaba por medio de cada hoja, debido a que el documento se guardó plegado, produciendo el debilitamiento de la consistencia y la solidez del soporte.

El proceso de intervención acometido por Ana María se basó fundamentalmente en la recuperación del documento en cuanto a su funcionalidad, permitiendo su manipulación y su lectura, en lo más posible.

El primer paso, antes de iniciar el desmontaje, fue la paginación del cuadernillo: una vez enumerado se desmontó cortando los hilos de las costuras, tomando nota de los elementos constructivos y el orden de las hojas, para su posterior montaje.

El siguiente proceso fue la desacidificación del documento mediante pulverizado con Book Saber sobre sus dos caras. Debido a su difícil manipulación se optó por laminar mecánicamente con tisú el reverso de las hojas, para continuar con la reintegración manual con papel japonés de las zonas perdidas por el anverso de ellas.

El cosido se hizo con hilo de lino, siguiendo su estructura original, para concluir con la realización de una carpeta abierta de tereftalato de polietileno (mylar), a fin de proteger al documento de futuras manipulaciones, y asimismo con la elaboración de un contenedor de conservación en cartulina con ph neutro, para el posterior almacenaje de la pieza documental.

Publicado el: 19/03/2011 / Leido: 6138 veces / Comentarios: 0 / Archivos Adjuntos: 0

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