El trabajo se multiplica en el Archivo

Publicado el: 05/01/2011 / Leido: 4384 veces / Comentarios: 0 / Archivos Adjuntos: 0

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El trabajo se multiplica en el Archivo

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AUTOR: PAZ ALVEAR

El día ha amanecido triste y plomizo. Llueve. Sin embargo, por las ventanas de la antigua cárcel, convertida en Archivo Histórico Provincial, entra la luz. Conchita Paredes, la directora desde hace ya una década, asegura que cuando hay sol, la claridad parece infinita. Está contenta. El pasado marzo, tanto ella como su equipo, integrado por 11 personas, comenzaron una nueva etapa. Atrás dejaron los 6,5 kilómetros de estanterías que almacenaban en una de las alas del monasterio de Las Pelayas, y el coche que utilizaba un trabajador cada mañana para desplazarse a los cuatro depósitos exteriores con 14 kilómetros de estanterías en total para recabar la documentación necesaria cada día. Por delante, ahora tienen un edificio con historia, con 13.785 metros cuadrados útiles y 65 kilómetros de estanterías móviles. El cambio era gigantesco, el espacio de un edificio automatizado donde se regula la intensidad lumínica o la humedad ha proporcionado incuestionables ventajas, aunque ha multiplicado el trabajo: «Desde el 2 de mayo llevamos ingresadas más de 8.000 cajas de documentación», ejemplifica Paredes.

8.000 cajas de documentación son sinónimo de toneladas de papel que al reducido equipo (la crisis impide contar con más ayuda profesional) le toca «inventariar, meterlo en cajas y notariarlo». Y ¿qué hay entre tanto legajo? Desde los fondos de Ensidesa (que acabarán de llegar en enero), de la antigua Uninsa o del distrito forestal, aquel organismo dependiente del Ministerio de Agricultura en la época de Franco que se encargaba de regular los montes.

Estos documentos estaban, hasta ahora, en una nave de Siero. Junto a ellos también han llegado por ejemplo los archivos del Colegio Oficial de Arquitectos desde los años 30 y se esperan los de la Cámara de Comercio de Avilés. Aparte de papeles institucionales o empresariales, ingresan fondos privados. Conchita Paredes negocia en la actualidad dos familias (prefiere omitir sus identidades) para que depositen su documentación particular. A ello hay que sumar que «la Administración de Justicia está enviando constantemente transferencias a lo largo del año. El volumen de ingresos es bestial», describe.

Año de vacas flacas

Al haber 65 kilómetros de estanterías (22 ocupados), el trabajo se ha multiplicado, y las manos siguen siendo pocas. «Cuando no había restricción económica contratábamos a técnicos que colaboraban». Este 2011 no será posible. La directora, a su pesar, lo entiende: «En 2010, la Consejería de Cultura ha hecho un esfuerzo económico muy importante para abrir la nueva sede, y el próximo año será de vacas flacas».

En una de las plantas bajas del Archivo hay estancias repletas de papeles sobre los que trabajar, inventariar y notariar; una función laboriosa. Lo positivo es que «somos un archivo histórico, finalista, y la documentación ya viene expurgada». Después de todos los trámites, serán públicos. «Cualquier persona o entidad privada puede consultar nuestros fondos, porque no somos un almacén que simplemente guardamos las cajas; después las ponemos a disposición pública». Eso sí, el titular sigue siendo el dueño original de los archivos, porque «nosotros somos usufructuarios», especifica la directora.

Mientras la lluvia cae incesante sobre Oviedo, la sala de investigadores del Archivo Histórico tiene bastante movimiento, y de lo más variado. Una persona consulta documentación notarial, otra trabaja con el archivo de José Maldonado, el último presidente de la Segunda República Española en el exilio. Y unas filas más atrás, un hombre maneja cartas del Juzgado de Responsabilidades Políticas, un tribunal de los años 40, una vez finalizada la guerra. Franco había establecido estos órganos especiales para investigar a personas que pudieran tener vinculación a algún partido político o sindicato desafecto al régimen.

A diferencia de la antigua sede, en el nuevo Archivo Histórico Provincial los usuarios pueden utilizar sus propias tecnologías, ordenadores con escáner, cámaras digitales para copiar los documentos que les interesen. Con todo, la institución hace un esfuerzo añadido «y envía documentos digitalizados por correo electrónico» a los demandantes de información. Recientemente ha digitalizado el catastro del Marqués de la Ensenada, del siglo XVIII.

Usuarios y visitantes

«Nos tocó abrir en un periodo de crisis». La directora del Archivo tiene muy presente que no corren buenos tiempos económicos, y es necesario apretarse el cinturón. Las anteriores dependencias en el cenobio de Las Pelayas eran más manejables que los más de 13.000 metros cuadrados actuales, y en ellas el Archivo abría todas las mañanas y las cinco tardes laborales porque «era más fácil controlarlo».

Ahora no hay personal suficiente para abrir todas las tardes, por lo que el horario se ha reducido a las mañanas de 09.00 a 14.00, y martes y jueves de 15.00 a 18.00. La razón es que «sólo para abrir se necesitan tres personas fijas». A pesar de las restricciones, «llevamos 4.000 usuarios en 2010, lo cual es mucho» en los tiempos que corren.

Además de los usuarios, son muchos los interesados en conocer la reconversión de la antigua cárcel, ver los vestigios del pasado y conocer lo que guarda el archivo. No hay guía, y «somos los técnicos de la institución los que estamos haciendo las visitas».

Ya suman 600 (20-25 personas por grupo). Cada llegada es «concertada y el recorrido se prolonga durante dos horas. Otra «carga añadida a nuestro trabajo. Es un gran esfuerzo». Con paciencia, los trabajadores explican la singularidad del edificio, la historia de la cárcel, y exhiben algunos de los documentos.

Publicado el: 05/01/2011 / Leido: 4384 veces / Comentarios: 0 / Archivos Adjuntos: 0

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