EL VIRREY DEL PERÚ JOAQUÍN DE LA PEZUELA (1816-1821), EL COMERCIO LIBRE CON BRASIL, INGLATERRA Y CHILE; Y LA OPOSICIÓN DE LOS COMERCIANTES ESPAÑOLES. *

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EL VIRREY DEL PERÚ JOAQUÍN DE LA PEZUELA (1816-1821), EL COMERCIO LIBRE CON BRASIL, INGLATERRA Y CHILE; Y LA OPOSICIÓN DE LOS COMERCIANTES ESPAÑOLES. *

Liliana Montenegro de Arévalo

Introducción

En documentos para la Historia del Libertador General San Martín, editado por el Instituto Nacional Sanmartiniano se da a conocer un Informe con noticias de Lima[1], donde se mencionan el proyecto de Comercio Libre con Brasil, Inglaterra y Chile, la oposición a dicha franquicia por los comerciantes españoles y la actitud del virrey Pezuela; ofrecimiento de compra del navío “Cumberland”; necesidad de que el Director supremo de Chile, Brigadier O’Higgins, tome medidas de precaución para que sus planes no lleguen a Lima; consecuencias de la libertad de comercio; urgencia porque Inglaterra reconozca la independencia de estos países, si quiere comerciar con ellos, y un manifiesto enviado al Director Supremo Brigadier Pueyrredón. [2]

En esta colaboración se brinda una transcripción actualizada de dicho documento, a fin de facilitar su difusión.

El soporte documental de los hechos

A propuesta de [Félix d’Olhaveniague y] Blanco por un papel anónimo apoyado por la Junta de Arbitrios, resolvió la Junta General de Tribunales que se franquease la libertad de Comercio por dos años con el Janeiro e Inglaterra, con el derecho del 30 %; y con Chile por dos meses, con el objeto de extraer trigos y cebos. Se opuso el Consulado [organismo colegiado regulador del comercio] y celebró junta en la tarde del mismo día 24 de julio [1818]. En ella se discutió muy acaloradamente por Blanco y [José de] Arismendi a favor de la libertad de comercio, pero todos se opusieron: resolviendo enviar ante el Rey a dos diputados, bajo la protección del ex virrey [José Fernando de] Abascal [y Sousa], para quejarse de esta innovación ruinosa a los intereses del comercio español.

Ofrecieron contribuir con medio millón de pesos pagaderos en cinco meses, con tal que se derogase la libertad de comercio. Se habló por parte de los mismos comerciantes españoles con mucha vehemencia contra la conducta del Virrey en este negocio, tanto que suponían un interés personal por parte de él. Contradijeron la introducción de trigos de las dos fragatas inglesas americanas venidas de Valparaíso, diciendo ser un monopolio: contestó Blanco que era negociación de él, y que no tenía por qué, ocultarla. Que el trigo le costaba puesto en Lima 8 pesos la fanega. Esto dio lugar a agrias discusiones entre los comerciantes (todos unidos) y Blanco con Arismendi. Pidieron aquellos que el trigo se compre a Blanco a razón de 8 pesos y que la utilidad fuera para el Rey, y no para el monopolista.

En este estado quedaron las cosas hasta el 25 de julio. Se espera que el Gobierno admita en un todo, las propuestas del Consulado y deshaga el acta de Comercio, si acaso no quiere dejar de existir, pues los comerciantes españoles están sumamente encarnizados, y siempre se han de oponer a toda libertad de Comercio. Blasfeman contra los ingleses como sus mayores enemigos, y si estos han creído accesible las propuestas de comercio entre ellos y las colonias españolas, esto, es los países sujetos al rey de España: se han engañado de medio a medio, porque jamás los españoles residentes en América, ni los de la Península consentirán en perder su comercio exclusivo, llegando a tanto su arrojo, que si Fernando VII, lo consintiera, sería él mismo víctima de su condescendencia.

Se sabe que el virrey contestó de palabra, al prior y cónsules en la Junta de Tribunales, que, si le facilitaban ciento cincuenta mil pesos mensuales de contribución, anularía el acta de comercio con Inglaterra y Brasil. La falta de auxilios con que se halla el virrey, lo han puesto en el apuro de indisponerse con el comercio: veremos el resultado de esta lid.

Se asegura que el comandante inglés lleva encargo de hacer venir al navío Cumberland, ofreciendo su compra el virrey, con mayores ventajas y otras cosas y por medio de Blanco y sus relaciones que dejó en Chile… Si el Señor O´Higgins no toma medidas políticas y de precaución, sus planes serán sabidos en Lima antes de que los ejecute. Es preciso pues mucha sagacidad con los ingleses, y al mismo tiempo mucha actividad en el gobierno para impedir que vengan noticias.

Con la disputa suscitada entre el Consulado, y el monopolista Blanco, logra el sistema patriótico grandes ventajas. Si el Virrey lleva adelante la libertad de Comercio con Inglaterra, los españoles comerciantes le harán la guerra aquí cruelmente, ya negándose a continuar los auxilios, o ya deponiéndolo del virreinato, como lo ejecutaron en [1808] en México, con [José de] Iturrigaray. Son los chapetones [españoles europeos] con los únicos que pueden hacer la revolución en Lima, y seguramente ha harán antes que consentir en su ruina. Por otra parte, el Comercio de Cádiz contribuirá a sostener al de Lima, por su propio interés de tener este comercio exclusivo. A más de esto los tratados secretos de las cortes de Petersburgo y Madrid son opuestos a esta concesión a Inglaterra, a quién tratan de oprimir y debilitar poniendo trabas a su comercio. Así pues, Inglaterra no tendrá jamás comercio seguro y estable con América, sino haciendo tratados con los gobiernos americanos independientes. Los virreyes y las juntas de empleados no están facultados por las leyes para esta clase de asuntos; por consiguiente, en España se ha de desaprobar cuanto haga el virrey en Lima. ¿Y que, hará Inglaterra chasqueada, cuando lleguen a Lima sus cargamentos, y al mismo tiempo ordenes de España de que no sean recibidos, ni se admitan en los puertos? ¿Qué perjuicios, no experimentará, el comercio inglés, cuando se les obligue a reembarcar sus efectos, por no aprobar el rey de España la conducta del virrey? Se han olvidado acaso, del sistema mezquino de España, de su mala correspondencia, aun en el tiempo, que tenía su monarquía el corto recinto de Cádiz; y ésta ciudad sitiada; y amenazada por los franceses.? No hay medio. Para que la Inglaterra tenga comercio libre con la América sujeta al rey de España, es preciso e indispensable que reconozca la independencia de estas colonias; de lo contrario olvide hasta la idea misma de comerciar con estas regiones, las más ricas del orbe, siendo independientes. Pese bien la balanza política y hallará el Gabinete de Sn. James que únicamente favoreciendo la independencia de Sud-América, atajará los extraordinarios progresos en los estados de Norteamérica, y destruirá los planes hostiles de la Rusia, interesada en destruir el comercio y marina inglesa. Reunido el Perú a la confederación de las provincias unidas de Sudamérica, se abre a la Inglaterra un vastísimo comercio, sin necesidad de concesiones de España. Ésta ni su intolerante sistema supersticioso, jamás tolerarán la amistad y establecimiento de familias inglesas, que llaman herejes; a la inversa la Inquisición perseguiría de muerte a los honrados comerciantes, por solo considerarlos enemigos de la Iglesia Romana. Últimamente las relaciones de Fernando VII y de Alejandro cierran la puerta a toda esperanza a Inglaterra. Los navíos rusos llegados a Cádiz, sacan de la obscuridad las miras de ambos gabinetes. Alejandro y Fernando están ejecutando contra Inglaterra lo que había pensado hacer Napoleón uniendo la España y América a su Imperio. ¿Para qué, ha sido pues tanta sangre derramada por la Inglaterra, tantos tesoros gastados con los aliados? Para destruirse.

Nota

Se encarga la publicación de un manuscrito que se dirigió al Exmo. Sor Pueyrredón para que se imprimiera. Su conductor fue el Coronel Torres: su título es “Manifestación de las causas de la revolución de la América Meridional.”

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FUENTE

Ministerio de Cultura y Educación. Instituto Nacional Sanmartiniano. Documentos para la Historia del Libertador General San Martín. Tomo X. Buenos Aires, República Argentina, MCMLXXII. Documento número 2056. DASM, T. VII, pp. 57-60.

 

·         Nota publicada en Actualidad Sanmartiniana. N° 3. Santa Fe de la Vera Cruz. Argentina. Septiembre 2016.



[1] Patricia Marks lo adjudica a los espías de San Martín. Deconstructing Legitimacy,Viceroys, merchants, and the military in late colonial Peru. The Pennsylvania State University. United States of America, 2007, p. 230.

[2] [2056.- S/l, s/f., (1818)]

 

 

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