GRAFISTICA.

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 GRAFISTICA.

 Por AURELIO TANODI (*) Concepto de Paleografía.

 Con el fin de precisar los conceptos que se dan a la paleografía e intentar delinear sus objetivos y extensión, y sus relaciones con el fenómeno de la escritura en general, habrá que considerar la posición que se toma con respecto a esta ciencia.

 Etimológicamente, el concepto es claro: la paleografía es una ciencia que estudia las antiguas escrituras (del griego: paliós = antiguo, viejo; graf‚ = escritura; ia = determinación de disciplinas, doctrina, ciencia).

 Según la etimología, la paleografía puede extenderse a "todos los monumentos escritos, en cualquier lengua y material escriptorio, desde el tiempo en que el hombre comenzó a fijar con signos su propio pensamiento", como dice el Prof. Giulio Batelli. (1) Opinión semejante expresó el Sr. Alphonse Dain al escribir, que "la palabra paleografía tiene un campo ilimitado, que se extiende a todas las partes del mundo, donde, hace unos seis milenios, se ha fijado la lengua humana con signos convencionales destinados a transmitirlas y conservarla" (2). Así hay una paleografía mejicana, griega, de inscripciones rúnicas, de música, etc. Sin embargo, existe una tendencia general de restringir el ámbito paleográfico a una parte de las antiguas escrituras, con finalidades específicas de sus estudios.

 Al tratar la paleografía en este artículo, entendemos sobre todo las escrituras de libros y documentos en material blando (papiro, pergamino y papel). En esto nos ajustamos al concepto dado por la Real Academia Española que entiende, en su Diccionario, la paleografía como "arte de leer la escritura y signos de los libros y documentos antiguos" (3). La paleografía como ciencia nació con una bien precisa finalidad: contribuir a la crítica diplomática sobre la autenticidad o falsedad de documentos medievales, en la obra clásica De re diplomática libri sex de Juan Mabillon (4). Desde este punto de partida, hace aproximadamente tres siglos, una de las principales funciones de la paleografía quedó en sus antiguos manuscritos.

 Debido al considerable número falsificaciones en el transcurso de la Edad Media, esta función quedó inherente a los estudios paleográficos, junto con otra finalidad netamente técnico o práctico, consistente en al correcta lectura de manuscritos y su adecuada transcripción, para que los estudiosos en temas históricos puedan conocer de la manera m s fiel posible el contenido de textos que sirven para sus investigaciones.

 Para la correcta lectura, los paleógrafos de los siglos pasados necesitaban solucionar una serie de problemas relacionados con las escrituras latina y griega, que fueron el principal objeto de sus estudios, tales como la morfología de las letras, las ligaduras, las abreviaturas, los números, los rasgos adicionales sin valor fónico, inclusive las miniaturas, la puntuación, las peculiaridades ortográficas, gramaticales, lexicográficas del latín clásico y medieval y griego bizantino. Por lo general, se dice que es buen paleógrafo la persona que con seguridad y fluidez lee y transcribe los manuscritos ilegibles para las demás.

 El conocimiento detallado de todo este complejo requería tratar la historia de las escrituras, de sus diversos tipos o clases, las influencias mutuas, formándose la tercera finalidad, la histórica, que estudia el desarrollo, las transformaciones de la escritura, las peculiaridades de cada tipo de escritura, la época de su utilización y la región geográfica de su extensión.

 Siendo la escritura un elemento primordial del desarrollo cultural, la paleografía, por fin comenzó a contribuir a la historia de la cultura; como fenómeno social, se la relacionó con la historia social.

 En el caso de textos sin datación crónica y tópica y sin anotación del escribiente, al paleógrafo le incumbe tratar de ubicarlo en el tiempo y el lugar y establecer, en cuanto fuera posible, al escribiente; en los manuscritos sospechosos, debe comprobar, a base de la letra y material escritorial, el grado de falsificación, su aproximado tiempo y fecha de confección, dejando al diplomatista el análisis diplomático. Asimismo, debe fijarse en las posibles interpolaciones u omisiones, los errores en copias, lapsus cálami.

 Aunque, dentro del ámbito de paleografía griega y latina, los paleógrafos has estudiado el desarrollo completo de las dos escrituras, se ha considerado conveniente restringir lo eminentemente paleográfico a textos escritos con tinta en materias blandas.

 El Prof. Batelli dice al respecto: "A la paleografía, en sentido estricto, pertenecen las escrituras trazadas con el estilo, el cálamo o la pluma, sobre tablillas enceradas, papiro, pergamino o papel". (5) El autor español, Don Antonio C. Floriano Cumbreño, distingue en los tipos de escritura capital romana, la capital lapidaria que sería la epigráfica y la capital paleográfica, indicando claramente el inter‚s paleográfico para los textos en materias blandas. (6) El Sr. Dain, al aceptar, teóricamente, el término de paleografía para todas las escrituras, acentúa la restricción de la paleografía propiamente dicha, limitada a las escrituras griega y latina: "Realmente, sólo tres campos de la paleografía se constituyeron en ciencias autónomas: el campo griego, el campo romano y latino, y el campo del Occidente medieval y del Renacimiento".(7) Se podría agregar el cuarto campo, de escrituras eslavas, que presentan problemas muy parecidos, a las griegas y latinas y cuentan con numerosos paleógrafos y tratadistas desde mediados del siglo pasado, que han elevado estos estudios a una verdadera altura científica.

 En el futuro, es posible que el campo propiamente paleográfico se extienda a otros sistemas de escrituras.

 Al limitarse la paleografía a las escrituras griegas y latinas y, subsidiariamente, las eslavas, de los manuscritos de libros y documentos, es de precisar cronológicamente su extensión.

 Las épocas romana y medieval son tomadas como períodos de estudio por excelencia.

 Varios tratadistas, catedráticos y planes de estudios de paleografía latina terminan con la aparición de la letra humanística, en el siglo XV, qué fue la última y definitiva modificación de la letra latina, y la griega, con la caída del Imperio Bizantino.

 Sin embargo, algunas escrituras desarrolladas de la gótica medieval, en varios países de civilización occidental, siguieron el desarrollo que requiere sólidos estudios paleográficos para su lectura, porque son anticuadas, diferentes de la actual, y presentan considerables dificultades.

 Tales son la cortesana y la procesal con su última derivación, la encadenada o de cadenilla en la península ibérica, trasladada a Ibero América, la lettre francaise o financiére o de minute en Francia, la Chancery hand o Secretary o Court hand en Inglaterra, y la Fractur o Kanzleischrift en Alemania, prolongada hasta 1941 en escritura alemana. (Deutsche Schrift); en Italia, se puede agregar la letra bolática de bulas pontificias, hasta el tiempo del papa León XIII (1878).

 Varias de ellas, para su descifrado, son tan complicadas, y a veces más que algunas romanas y medievales.

Es suficiente mencionar la opinión del Sr. Antonio C. Floriano Cumbreño con respecto a la degeneración de la letra procesal en la encadenada que constituye "la más refinada tortura a que puede someterse al moderno paleógrafo"(8) y del Sr. Charles Perrat, cuando se refiere a los manuscritos de notarios franceses del siglo XVII, diciendo que ellos son para nosotros: de un desciframiento casi tan delicado como los papiros latinos de la Antigüedad"(9).

 La conveniencia o mejor dicho la necesidad de extender los estudios paleográficos a las escrituras de la épocamoderna, dio por resultado que se les incluyeron las letras modernas, sobre todo las de directa filiación de la gótica medieval.

 En España, siempre se consideraba la letra cortesana y procesal de interés paleográfico; lo hacían los autores de manuales y tratados de renombre, como Andrés Merino de Jesucristo, Jesús Muñoz Rivero, Zacarías Garía Villada, Agustín Millares Carlo, Saturnino Rivera Manescau, Filemón Arribas Arranza, Antonio C. Floriano Cumbreño. (10)

Las escrituras modernas de Francia entraron como complemento de otras paleográficas francesas, concentradas en las letras medievales, sin llegarse a un estudio completo: la obra clásica de M. Prou termina con el siglo XVII.  (11) y la reciente publicación de Emmanuel Poule trata la paleografía de las escrituras cursivas en Francia de los siglos XV a XVII, correspondientes específicamente a los escribanos de los Tribunales, sin pretensión de constituir un manual completo de paleografía latina y francesa de esa época. (12). Sin poner en el título de su obra la palabra "paleografía", el autor inglés L.C. Héctor, al tratar los manuscritos de documentos ingleses, presenta el desarrollo de las escrituras hasta mediados del siglo XIX. (13) Los tratadistas italianos preferían terminar la paleografía con el humanismo; sin embargo. V. Federici extendió su trabajo sobre la paleografía latina hasta el siglo XVIII, y Ciacomo C. Bascap‚, al ampliar la traducción del libro de paleografía griega y latina de E.M. Thompson, agregó la escritura bolática. (14) El Prof. Giorgio Cencetti presenta una amplia visión de las escrituras de la épocamoderna, sin llamar su libro con el nombre de paleografía. (15) En Alemania se presentó como cuestión aguda el estudio de los textos escritos en la letra gótica o alemana, que fue abolida oficialmente en el año 1941.

 La generación joven que empezó sus estudios primarios después de esa fecha, no aprendió m s la gótica sino la letra latina, y los textos góticos, aun los recientes, inclusive impresos, se le hacen ilegibles y requieren preparación especial.

 Entonces surgió la necesidad de extender los estudios paleográficos hasta la desaparición de la gótica.

 En un principio, los paleógrafos alemanes buscaban un término específico para la fase del desarrollo de la gótica en la épocamoderna y contemporánea; se recurrió a varios términos, de neuzeitliche Schriftkunde (algo como: Grafística moderna), neuzeitliche Handschriftkunde (Grafística de modernos manuscritos) o Hanschriftenkunde der Neuzeit, Paléographie der Neuzeit (paleografía de la época moderna). (16) Hace unos años, se decidió extender el término de paleografía a las letras modernas, como parte de la paleografía general.

 Los Dres. Kurt Dolfer y Hans-Enno Korn publicaron Schrifttafeln zur deutschen Paleographie des 16.-20. Jahrhunderts (L minas de paleografía alemana de los siglos 16-20). (17) con lo cual se confirmó la extensión del término "paleografía" hasta 1941.

 Neografía. En América se presenta una cuestión práctica en relación con los estudios paleográficos.

 Debido a la carencia de textos medievales en los repositorios, los historiadores no se sentían obligados a efectuar estudios paleográficos; tan así, que en la mayor de las universidades que cuentan con carreras de historia, no se incluía, en sus planes de estudios, la paleografía.

 Los pocos investigadores medievalistas o prescindían de esta disciplina o le dedicaban atención al margen de sus cursos regulares.

 Por su parte, los investigadores que estudiaron los siglos XVI y XVII de la historia iberoamericana tenían que enfrentarse con los problemas de interpretación de manuscritos en cortesana, procesal y encadenada; por ser tales textos escritos exclusivamente en español y portugués, bien comprensibles, la mera práctica posibilitaba a muchos familiarizarse de manera empírica o autodidacta con estas escrituras y leer, con fluidez y cierta seguridad, los documentos, mayormente escritos por los escribanos y sus amanuenses, sobre todo en los pleitos judiciales y protocolos notariales.

 Sin embargo, sólo la preparación metódica puede dar una seguridad científica, razón por la cual, en las últimas décadas, empezó a establecerse mayor número de cátedras de paleografía en las universidades iberoamericanas, mientras que en los Estados Unidos se aprovechan cursos de historia hispano o lusoamericana por profesores visitantes, para extenderlos a nociones de la paleografía respectiva.

 Aparte de los relativamente pocos documentos de los repositorios americanos escritos en letras paleográficas, la procesal y la encadenada, hay muchos ya desde el siglo XVI y XVII escritos en itálica o bastardilla, que no requieren rigurosos estudios paleográficos, pero que presentan ciertas dificultades en su lectura y transcripción.

 La letra manuscrita moderna que se impuso en todo el ámbito de la civilización occidental y que es, actualmente, su único tipo universal, arrancó en la época del movimiento humanista y renacentista italiano en el siglo XV y se extendió, poco a poco, por todo el Occidente, hasta su último triunfo en Alemania en 1941.

 A esta escritura del siglo XV, cuando surgen excelentes obras e calígrafos españoles que siguen perfeccionándose en las centurias XVII y XVIII.

 La letra manuscrita inspirada en este nuevo arte de escribir en España se llama itálica o bastarda, en Hispanoamérica también bastardilla.

 Por ser las formas de sus letras de tipo caligráfico muy parecido, hasta idéntico, a las letras manuscritas actuales, su lectura es muy fácil, pero algo complicada en textos cursivos.

 La época moderna se caracteriza por la mayor extensión del alfabetismo y constante aumento de improntas personales, individuales en los manuscritos, hechos que produjeron gran diversidad de trazados, desde la imitación de moldes caligráficos hasta formas sumamente cursivas y descuidadas, que complican la correcta lectura.

 Si se agregan, especialmente en los siglos XVI a XVIII, las abreviaturas a veces arbitrarias, ligaduras, diferencias ortográficas, la interpretación de tales manuscritos se complica y requiere ciertos estudios, basados en el m‚todo paleográfico.

 Para el conocimiento sistemático de la escritura itálica o bastardilla, inclusive los relativamente escasos manuscritos en lengua latina, hemos considerado conveniente proponer estudios especiales en lugares donde no se efectuaban los paleográficos, y dar a la nueva disciplina, dentro de las ciencias auxiliares de historia, el nombre de neografía.

 Cuando el entonces director del Instituto de Estudios Americanistas de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba, Prof.

 Ceferino Garzón Maceda, convocó a los representantes de los institutos encargados de investigaciones históricas y de los archivos históricos argentinos para tratar la unificación de normas de transcripción de documentos históricos, evento que se realizó en diciembre de 1956, se consideró, también, la conveniencia de determinar los límites cronológicos de estudos paleográficos.

 Esto se deliberó, en la Primera Reunión Argentina de Paleografía y Neografía.

 En dicha Reunión se decidió aceptar el término de neografía para los manuscritos en itálica, porque no parecía necesario incorporarlos a la paleografía; tampoco se consideró adecuada la palabra caligrafía que se daba, a veces, a los estudios de manuscritos posteriores al siglo XVII.

 Etimológicamente, el término de "escritura nueva" puede ser correcto, porque se refiere al último eslabón en el desarrollo de la escritura latina, en su forma esencialmente parecida a la letra manuscrita actual.

 Entonces, la neografía debe tratar el desarrollo de la itálica, hasta el presente, cronológicamente paralelo con el de las escrituras paleográficas de los siglos XVI y XVII.

 De tal manera, hay escritura neográfica y período neográfico que no deben necesariamente coincidir.

 En la Reunión arriba citada se decidió clasificar en Argentina la itálica como escritura neográfica desde sus comienzos, es decir, desde el siglo XVI, y el período neográfico desde el siglo XVIII, cuando ya no se utilizaba la procesal. (17Bis) Una vez aceptado el término de neografía en Argentina, nos pareció conveniente recabar la opinión de los paleógrafos, archiveros e historiadores extranjeros sobre la aceptación de este término. En tal sentido, se enviaron varias cartas; entre las contestaciones, unas fueron positivas, otras expresaron reparos y reservas, algunas se mostraron contrarias a su adopción.

 Nos permitimos la discreción de publicar las opiniones vertidas en las cartas.

 En París, el entonces secretario de la revista "Archivum", y actualmente profesor de diplomática en la Ecole des Chartes, Sr. Robert-Henri Bautier nos escribió el 21 de enero de 1958: "En lo que concierne a nuestra proposición de crear para el estudio de las escrituras modernas la expresión neografía, personalmente, creo que se trata de un término feliz; pero pienso que todavía no fue adoptado en ninguna de las grandes lenguas.

 Creo que no habrá ningún inconveniente, sino al contrario, de adoptarlo". El Prof. J. Federico Finó, especialista de Bibliotecas y Archivos en la sede central de la UNESCO, opinó:"En lo que nos concierne hay que insistir sobre el aspecto neografía, como Ud. bien dice, puesto que sólo ella se ocupa de las escrituras de los siglos XVII en adelante" (París, 17-VI-1958).

 En Alemania, la cuestión despertó interés; sin embargo, las peculiaridades gráficas en ese país ocasionaron varios reparos.

 Uno de los directores de la revista "Der Archivar", el Dr. Helmut Dahm, contesta (de Dosseldorf, el 3-XII-1958); "Su carta y comunicación sobre el neologismo terminológico neografía encontró aquí gran interés.

 Sin embargo, no sé, si en Alemania respecto al neologismo se siente tanto su necesidad como en los países romanos"; después aduce las razones por las cuales es discutible la adopción del término en Alemania, debido al uso de la letra gótica hasta 1942, y termina: "Si en los países fuera de Alemania se llega al mismo acuerdo de dividir, en el futuro, la paleografía y la neografía, será también conveniente, que el mundo erudito de Alemania se asocie a esta terminología".

 El Dr. Hermann Meinert, director del Archivo Nacional de Frankfurt am Main escribe (10-III-1958): "Con gran inter‚s leí su carta del 15 de enero, aunque sus consideraciones sobre paleografía y neografía se refieren esencialmente, a España y países romanos, teniendo el desarrollo de la escritura en Alemania un curso completamente distinto; me parece que el término técnico Neografía es un neologismo importante y aceptable".

 El Dr. Meinert, igual que el Dr. Heinrich Otto Meisner, de Potsdam, consideral la peculiar situación alemana, donde no existe la necesidad de dividir los estudios paleográficos.

 Una posoción positiva adoptó el Dr. Hanns Leo Mikoletzky, director del Archivo de Hacienda de Viena: "En relación con la palabra neografía, me parece que se trata de un neologismo sumamente feliz y adecuado, que corresponde al término paleografía"(30-I-1958).

 Dos opiniones diferentes llegaron de Italia.

 El Dr. Giorgio Cencetti, se opuso a la división o periodificación de la paleografía, y de "dar autonomía al último de sus capítulos, intitulándolo neografía, palabra que en Italia se usa a menudo en sentido de burla y precisamente opuesto a la paleografía", en una carta fechada en Bolonia, el 18de febrero de 1958.

 Por el contrario, el profesor Pablo Rabikauskas, de la Universidad Gregoriana de Roma, expresó: "Puesto que el concepto de paleografía, ora con respecto a su etimología, ora referente al m‚todo de la investigación, no se puede aplicar cómodamente en el mismo sentido para los documentos de la época moderna, la denominación neografía soluciona muy bien dicho inconveniente y por su formación acompaña con mayor precisión el concepto de paleografía a la vez es su antónimo exacto.

 Por consiguiente es tan sólo de desear que en los distintos países los hombres encargados de la conservación de actas y documentos y dedicados a la investigación de los mismos, unánimemente acepten y divulguen este término tan adecuado en todo sentido" (1 de marzo de 1958).

 En los Estados Unidos, el Dr. Theodore R. Schellenberg expresó su opinión diciendo: "Creo que el término Neografía es conveniente en el campo archivístico y abarca un campo de investigación y estudio comparable con los campos que representan otras ciencias auxiliares de la historia"(Washington, 2 de junio de 1958).

 EL Sr. Ken Munden, director de "The American Archivist" nos comunicó: "Considero que esta nueva ciencia de la Neografía es de tan grande importancia para la profesión archivística, que deseo mucho darle la publicidad que merece".

 Realmente, se publicó una exposición sintética sobre el término, en dicha Revista. (18) De los paleógrafos y archiveros de España, a los cuales nos hemos dirigido, no hemos recibido contestación.

 Este silencio lo recompensó la opinión del Dr. Agustín Millares Carlo, con las líneas siguientes: "Estoy de acuerdo en lo que se refiere a la adopción del término neografía, que me parece claro y adecuado" (Maracaibo, 25 de Mayo de 1960).

 Diversas fueron las opiniones de los colegas hispanoamericanos.

 Decididamente contrario fue el Sr. Jorge A. Garcés, director del Museo Municipal de Arte e Historia de Quito, expresando su opinión en un folleto publicado en 1961. (19) El Sr. Samuel Villalobos C., conservador del Archivo Nacional de Chile, dice, que "el término Neografía no es adecuado, porque no corresponde a la historia, evolución ni nacionalidad de las escritura"(Santiago de Chile, 21-VII-61).

 El vicerrector de la Universidad Tomás Frías de Potosí, Bolivia, Arq.  Ovando Sanz expresa que la palabra neografía podría usarse para designar a la taquigrafía o a cualquier otro procedimiento nuevo de escritura que pudiera inventarse" (8-VII-61).

 El Sr. Raúl Rivera Serna de la Biblioteca Nacional de Perú, dice: "Me parece que debe mantenerse la denominación tradicional del tipo de escritura, o sea: bastardilla, bastarda o itálica".(Lima, 19-V-61).

 Se mostraron favorables a la adopción del término "neografía", considerándolo adecuado, los Sres. Mario Briceño Perozo, Director del Archivo General de Venezuela (Caracas) y Luis de Rodríguez Morales, director del Archivo General de Puerto Rico (San Juan, 16-V-61).

 Las palabras neografía, neográfico no fueron desconocidas.  En Francia, neographie significa "nuevo sistema de ortografía"(20); en los Estados Unidos, neographic se refiere a los "nuevos sistemas de escritura".

 El director de los archivos nacionales de Polonia, Sr. Henryk Altman, trató de un "curso de paleografía y neografía alemanas".

(21) En el mismo año de aceptación del término "neografía" en Argentina, 1956, apareció el libro del Sr. L. V. Cherepnin sobre la paleografía rusa, en el cual escribe en relación con el desarrollo de la letra manuscrita rusa lo siguiente: "Es posible, al par del término paleografía introducir, en la labor científica, el término neografía, con el significado de disciplina auxiliar de la historia, que estudiaría las características externas de las fuentes manuscritas desde el siglo XIX aproximadamente, cuando la escritura adquiere una serie de nuevos rasgos",(22) refiriéndose, naturalmente, a la escritura rusa.

 En una oportunidad, el Dr. Enrique de Gandía mencionó la "transcripción neográfica" de documentos históricos argentinos.

(23) Grafística. Al tratar la posibilidad de aceptar el término de neografía varios paleógrafos lo consideraban inconveniente por ser opuesto a la paleografía, concebida como historia de la escritura; en tal sentido, realmente, el desarrollo de la escritura es un proceso orgánico que no permite división en etapas opuestas.

 Pero, no se estima, por lo general, adecuado extender los estudios paleográficos inclusive a la escritura actual manuscrita e impresa.

 S‚anos permitido reflejar la opinión del Prof.

 Cencetti expresada en la carta antes mencionada, en la cual se opone al término de neografía, por considerar que "la historia de la escritura latina, como todas las historias, es una continuidad. Por consiguiente, se puede justificar sólo una periodización de paleografía comprendida como historia de la escritura.

 Ciertamente, palaios significa antiguo, y aun a mi me molesta un poco definir la paleografía como estudio de la escritura moderna: tan es así, que, cuando puedo, hablo siempre de historia de la escritura, en lugar de paleografía.

 Pero, ahora este es el nombre oficial de nuestra disciplina, que le fue dado cuanto tenía una extensión bastante menor que la actual y no se podía prever el desarrollo que tomar en el futuro.

 Es menester o cambiarlo totalmente (grafología andaría muy bien, si ahora no significase otra cosa) o conservarlo tal como es".

 Estas consideraciones tienen pleno valor, si se identifica la paleografía con la historia de la escritura.

 Aunque esto, teóricamente, es posible, en la práctica se lo evita y se da el sentido más restringido a la paleografía.

 No conocemos ningún trabajo de algún destacado tratadista de historia de las escrituras que a su obra llamase "paleografía".

 En la revista "Archivum" del Consejo Internacional de Archivos, en las referencias bibliográficas se habla de la paleografía e historia de la escritura. (24) A continuación se citan algunos autores que tratan la historia y el estado actual de las escrituras.

 Todos ellos utilizan el término gen‚rico de "escritura" o el sistema común y extendido, el "alfabeto", por falta de uno específico que significase el estudio o la ciencia de la escritura; la omisión de otros autores no se debe a restarles importancia.

 Por orden cronológico de publicación de sus obras, o primeros trabajos de esta índole, se pueden mencionar H. Jensen (25), C. Loukotka (26), D. Diringer(27), J. Favrier (28), I. J.  Gelb (29), M.  Cohen (30), A. C.  Moornouse(31), Z.  Kulundzic (32), Ch.  Higounet(33), M.  Aguirre (34), J.  S.  Croatto (35).

Si la diferencia entre "paleografía" e "historia de la escritura" es tan marcada que no se las confunde, surge la cuestión sobre la conveniencia de un término específico para la "ciencia de la escritura" en toda su extensión. Bien dice el Prof. Cencetti, en la carta arriba reproducida en parte, que el término propio sería el de grafología, pero el concepto de esta palabra es ya tan arraigado, que no conviene ni pensar en darle otro significado.

 El Sr. Gelb propuso el término de gramatología, pero parece que no tuvo aceptación. Los alemanes disponen de la palabra Schriftkunde (Scrift-escritura, y Kunde-disciplina, ciencia). El Sr. Gelb, en el año 1953, publicó el libro A Study of Writing. The Foundation of Grammatology (36). En la segunda edición de este libro, en 1958, el título se restringió sólo a la escritura, y omitióse el subtítulo de "fundación de gramatología".

 Etimológicamente, "grama" significa "letra", o "letra del alfabeto", y gramatología sería la ciencia de un determinado sistema de escritura, el alfab‚tico, pero en el sentido m s amplio podría extenderse a todas las escrituras, tal como el término de "gramática" se adoptó para una parte de la lingüística que no se refiere, estrictamente, a las letras.

 Nosotros pensábamos en el término Grafística (37) que etimológicamente se refiere al fenómeno de la escritura como tal graf‚, y la desinencia stica indica claramente una disciplina o ciencia.

 En el binomio grafología-Grafística, aunque de la misma raíz, no se excluyen uno al otro, porque la conveniencia ha determinado las diferencias terminológicas de significado an logo en otros campos del saber humano sistematizado en la formulación de nuevas disciplinas o ciencias, v. gr. teología y teodicea; geografía, geología; etnografía-etnología, etc.

 La sistematización del conocimiento total del fenómeno de la escritura, inclusive su manifestación en el presente, es de recientes fechas.

 Al proponerse el concepto de "Grafística" no se pretende la ostentación con novedades terminológicas, por sí fáciles, sino satisfacer una necesidad que surgió recientemente, tal como ocurre, podría decirse, diariamente con la introducción de nuevos términos, v. gr. En la medicina, ciencias biológicas, técnicas; la reciente palabra informática, parece una muy práctica denominación en las ciencias de información, etc.

 La Grafística, como ciencia general de la escritura, debe estudiar los orígenes y desarrollo de todas las escrituras, su descifrado y sus relaciones con todas las otras ciencias y disciplinas filógrafas, o sea aquellas que de cualquier manera se ocupan, fundamental o subsidiariamente, con el fenómeno escritorial.

 Cronológicamente, arranca de la penumbra de las proto escrituras y se extiende hasta las actuales manuscritas e impresas, de todos tipos, clases o sistemas, de todas las lenguas y civilizaciones.

 Entonces, habrá la Grafística de sistemas pictográficos, logográficos, del antiguo Oriente, v.gr. de jeroglíficos egipcios, de cuneiformes sumerios, babilónicos, etc.

·                     , de logógrafos (o ideógrafos) chinos, de escrituras americanas de los mayas y aztecas, etc.

·                     , la Grafística de letras alfabéticas, de sistemas consonánticos semitas y de todas sus derivaciones: la griega, latina, eslava, india, etc.

·                     , la Grafística de letras alfabéticas, de sistemas consonánticos semitas y de todas sus derivaciones: la griega, latina, eslava, india, etc.

·                     , la Grafística taquigráfica, criptográfica y musical.

 Se puede hablar de Grafística de una nación o región geográfica, v. gr. la Grafística de Egipto desde la proto escritura jeroglífica hasta la letra árabe moderna, la Grafística mexicana indiana e hispanoamericana, la Grafística de diversas civilizaciones, o de la letra impresa, etc.

 Entre las ciencias y disciplinas filógrafas, unas tienen por objeto principal la escritura, pero la tratan con distintas finalidades y utilizan los m‚todos adecuados a tales fines; otras cuentan con el fenómeno de la escritura y procesos de escribir como parte de sus objetos principales o accidentales.

 Sin embargo, ninguna la estudia en su totalidad, y en esto consiste la conveniencia de la Grafística.

 Sin intención de agotar la enumeración de ciencias filógrafas, he aquí las siguientes: Hay que empezar con las ciencias auxiliares de la historia que tienen por objeto ayudar a las investigaciones del pasado humano por medio de textos e inscripciones; paleografía, epigrafía, Neografía, papirología, esfragística, numismática, codicología.

 Las primeras cuatro estudian esencialmente la escritura como tal e interpretan los textos e inscripciones para el descifrado correcto, comprensión de la evolución de las letras en su esfera geográfica y cronológica, y aportan a la crítica sobre la autenticidad.

 Las dos siguientes se ocupan de objetos que sirvieron como soporte, o sea como material escriptorial, pero la escritura no era el único, tampoco el imprescindible elemento de su composición, fijada en las imágenes m s que en letras.

 Por fin, la codicología sistematiza los libros manuscritos y la escritura le presta elementos fundamentales para esta finalidad.

 Al estar la escritura inseparablemente ligada con la lengua, se relaciona con la lingüística, especialmente la fonética, gramática y ortografía, y con la filología, la estilística o belleza de expresión por escrito; con la sicología en cuanto se forma en la mente el hábito de escribir y comunica el pensamiento, la fisiología en el proceso fisiológico de leer y escribir, la pedagogía en la enseñanza de leer y escribir; medicina, con el grafo diagnóstico; con la sociología, porque la escritura sirve para la comunicación social y, por otra parte, su desarrollo depende de la organización social de distintas civilizaciones y pueblos; con la técnica y química en la producción del material escriptorial y la economía en la comercialización de tal material; con el arte en cuanto la morfología de los logógrafos y letras con adornos adicionales, v. gr. las miniaturas, satisfacen al gusto estético; con la historia, no sólo al tratar las fuentes escritas que informan, por su contenido, sobre hechos históricos, sino también en el proceso de la escritura como un componente del desarrollo de la humanidad, de su cultura, inclusive la historia del arte por el aspecto caligráfico y adornos artísticos.

 Algunas otras disciplinas se basan sobre la escritura: la grafología que trata el carácter del hombre expresado por su manera de escribir; la grafo crítica o pericia caligráfica que determina la autenticidad de manuscritos actuales; la tipografía en la presentación de textos impresos.

 La bibliotecología, archivística, museología, etc. aunque no se refieren directamente a la escritura como tal, subsidiariamente la tratan en algunos de sus estudios.

 La escritura y la lengua.

 Siendo la Grafística la ciencia de la escritura, corresponde tratar el concepto de la escritura. Los autores que se ocupan de la escritural, la relacionan, por lo general, con la lengua. Para no redundar, se citan sólo cuatro definiciones.

 Según James G. Favrier, "la escritura es un procedimiento que sirve actualmente para inmovilizar, para fijar la lengua articulada, fugitiva por su misma esencia" (38) Es un medio indirecto de comunicación. Cestmir Loukotka acepta el concepto "la escritura es la anotación de la palabra", o sea la representación o fijación gráfica de la lengua hablada. (39) Para V. Istrine, "la escritura puede definirse como un medio complementario de relaciones entre los hombres, un auxiliar de la lengua hablada que sirve, principalmente, para transmitirla a distancia y fijarla en el tiempo, la cual se realiza con ayuda de signos gráficos o imágenes, que significan tales o cuales elementos de la lengua hablada". (40) Algunos autores acentúan m s su función de expresar el pensamiento, v.gr. Floriano Cumbreño en su citada obra.(P.9).

 La Real Academia Española destaca ambos aspectos, cuando define la escritura como "acción y efecto de escribir", y escribir es "representar las palabras o las ideas con letras u otros signos trazados en papel u otra superficie, por medio de pluma y tinta o de otro instrumento adecuado a este fin, o por medio de mecanografía". (41) Indudablemente, la escritura está estrechamente ligada a la lengua hablada, de tal manera que sin la lengua ni se hubiera producido; la lengua es muy anterior a la escritura.

 La relación entre ambas es tan evidente, que se comprende el concepto de la escritura como lengua escrita.

 Cuáles son los puntos comunes y las diferencias entre la lengua y la escritura, y que aspectos corresponde que traten la Grafística y la lingüística, respectivamente Lejos de entrar en la problemática total sobre la lengua, aquí conviene tratar un aspecto: su función como medio auditivo de comunicación entre los hombres, por la sistematización de fonemas articulados en palabras y frases.

 La sistematización otorga el valor fijo, constante a los sonidos agrupados de tal manera, que por medio de su aprendizaje se consigue la comprensión mutua, entre el que habla y el que escucha, y viceversa, en el di logo o conversación.

 Como medio de comunicación, la lengua es superior por su posibilidad de expresión visual de la mímica, gesto, u otros sentidos.

 Es un medio connatural, porque está intrínsecamente ligado al ser humano. Es bien conocido, que no hubo y no hay a lo largo de la tierra un grupo humano que no se sirva de la lengua.  El aprendizaje de hablar empieza en la temprana niñez, desde los primeros balbuceos, y se desarrolla normalmente dentro del ambiente social.

 Al oír las palabras aisladas y en conjunto, se forma en la mente primeramente la denominación de conceptos visibles y tangibles, ampliada a las acciones de los verbos, calidades, cantidades, relaciones, hasta las abstracciones, en frases.

 Tal es la fuerza e importancia de la lengua, que el pensamiento humano, la vida inteligente, se desarrolla interiormente, utilizando la estructura de una lengua, la cual sirve para la conversación interior del hombre como ser pensante, como su lengua pensada, y para la expresión exterior de su contenido interior y comunicación con otros hombres en su calidad de ser social.

 La lengua no exige ningún elemento técnico; el medio material de lo que se habla es el aire, cuyas vibraciones transmiten los sonidos producidos por la garganta y modulados por la lengua y boca, perceptibles por el aparato auditivo del que escucha.

 Otra característica de la lengua es que su expresión es fugitiva; lo era totalmente a través de los milenios hasta hace pocos años, cuando la técnica facilitó su fijación en discos y cintas, pero todavía se la fija en pequeña proporción en relación con la totalidad de lo que hablan los hombres.

 Su extensión en el tiempo y en el espacio es muy limitada; se expande sólo hasta donde llegan las vibraciones del aire perceptibles por el oído, que son de poco alcance y duración, sin dejar huellas permanentes, salvo en la mente del oidor, donde están sujetas a desfiguración y olvido, y completa desaparición al cesar su funcionamiento.

 Por su parte la escritura no es un medio de expresión y comunicación connatural ni tan intrínsecamente ligada a la vida del hombre como la lengua hablada.

 Es más bien derivada y artificial, pero queda m s duradera, permanente.

 Es derivada porque en su invento, desarrollo y utilización depende de la lengua.

 Sin embargo, esta derivación y dependencia no es directa, de la voz hablada, sino indirecta, por medio del pensamiento humano, como su expresión secundaria, dependiente de la lengua pensada, la cual tiene cierta autonomía de la voz pronunciada.

 Cuando los hombres, después de largos períodos del desarrollo cultural se manifestaron en expresiones visuales de dibujos y pinturas, efectuadas con fines estéticos, mágicos, religiosos y otros que suponen las teorías arqueológicas y prehistórica, llegaron a la escritura pictográfica, o mejor dicho a la proto escritura y encontraron un medio de expresar su contenido interior y comunicarlo a otros, sin recurrir a la coincidencia con la lengua hablada.

 La verdadera escritura nación, cuando las imágenes, dibujos, signos estilizados y simples obtuvieron un valor permanente convencional por medio de aprendizaje y se facilitó la exacta comprensión de lo que quiso expresar el autor.

 Esta expresión transmitía su pensamiento desarrollado en la lengua pensada, asociada inseparablemente a la lengua hablada, de tal manera, que lo escrito podía leerse en voz alta o tácitamente.

 El aprendizaje de escribir se efectuaba, también, con ayuda de la lengua hablada, con tal que los signos gráficos no pudieran imitar adecuadamente las voces, los fonemas.

 Tal adecuación no era imprescindible, porque tanto las voces como los signos producían en la mente una comprensión idéntica a la formulada en la lengua pensante.

 Fue suficiente la coincidencia del sentido de las palabras y frases expresadas en forma auditiva y visual.

 Entonces, el lazo de unión entre la lengua y la escritura es el pensamiento, el cual comprende ambas de igual manera, aunque por diversas vías y sistemas o estructuras.

 Aquí estriba por una parte la dependencia y por otra la autonomía de la escritura como elemento derivado y secundario: dependencia al servirse de una determinada lengua, y autonomía al formar su propio sistema que no debe ajustarse adecuada o servilmente a la lengua en estricto paralelismo o coincidencia entre sonidos y signos, entre fonemas y grafemas; apenas con el invento del alfabeto completo que comprendía todas las consonantes y vocales de una lengua, se llegó a esta coincidencia, que no se mantuvo consecuente ni en estos caso.

 La autonomía de la estructura de la escritura permitió su invento, desde la protoescritura pictográfica(42) hasta la perfecta escritura fonética, pasando por varios sistemas o tipos, como son las escrituras ideográficas o logogríficas puras y combinadas con signos fónicos y determinativos, las silábicas y las alfabéticas consonánticas y completas (consonántico-vocálicas, incluyendo semivocales en los casos pertinentes) y combinados (con signos logográficos), de fonética pura o de influencias etimológicas, las taquigráfica y criptográficas, con todos sus auxiliares gráficos.

 Para sintetizar: por la dependencia de la escritura en relación con la lengua, es comprensible que se la denomine, a menudo, como "lengua escrita".

 Esta dependencia es secundaria, derivada, pudiendo presentarse esquemáticamente de la manera siguiente, en el proceso de emisión y percepción de: a) Lengua hablada emisión auditiva de un sistema fónico articulado b) Lengua pensada percepción auditiva del hombre como ser pensante, sistematización mental de la lengua como vehículo del pensamiento, conversación inteligente del contenido interior, transmisión del pensamiento del hombre como ser social por medio de: a)Lengua hablada c)Lengua escrita-escritura expresión y comunicación auditiva comunicación visual inteligible por la estructura de la lengua pensada.

 Entonces, se puede concebir la escritura como un medio visual de comunicación humana por un sistema de signos o símbolos gráficos convencionales que fijan el pensamiento formulado en una lengua.

 La escritura como medio de comunicación consiste en que el destinatario, o sea el lector, entienda adecuadamente lo que el autor, o sea el escribiente, quiere expresar o confirmar, en escrito autógrafo o heterógrafo.

 En la transmisión gráfica existen viarias dificultades, comunes con la lengua y específica, y algunas preferencias.

 La principal deficiencia de la lengua y escritura en cuanto son los medios de expresión, es la limitación a un esquema de presentación racional, inteligente en su sentido lato, del hombre, como ser pensante, sin la adecuada comunicación de la totalidad del contenido interior, que abarca todos los componentes psíquicos y físicos, sus sentimientos, pasiones, deseos, voluntad, ilusiones, etc.  Y todas las relaciones con el mundo exterior.

 Sin embargo, el pensamiento formulado por la lengua y escritura tiene la facultad de sintetizar y describir todo el contenido interior, a falta de una transmisión y percepción intuitiva. La lengua, connatural e inmediata, con la tonalidad de la voz, puede expresar mejor el contenido interior que la escritura, limitada a m s seco esquema gráfico, mayormente mediato.

 La lengua es de corto alcance de lugar y tiempo, pero permite la inmediata conversación y el entendimiento mutuo.

 La escritura no es tan flexible, es fija, "petrificad", pero tiene la ventaja de quedarse por el tiempo que le permite la conversación del soporte con sus huellas gráfica, y extensible sin límites en el espacio en cuanto es soporte puede llevarse y, actualmente, proyectable universalmente por medio de foto reproducciones.

 "Verba volant, scripta manente", las palabras vuelan, los escritos permanecen.

 La importancia de la escritura estriba en la fijación en tiempo y espacio de todo lo que la lengua debía hacer, pero no logra por ser efímera.

 La escritura perpetúa los recuerdos, certifica los hechos, transmite las ideas, los resultados científicos, las ficciones, el encanto de la poesía, confirma los documentos de valor legal; en una palabra, acompaña, instruye, divierte, proyecta al hombre en todas sus manifestaciones de vida, de una manera paralela pero diferente de la lengua.

 Gran desventaja de la escritura es su dependencia de la lengua, en cuanto debe presentarla con símbolos artificiales, convencionales que fue muy difícil inventar y aprender por su complejidad y abstracción.

 La predisposición para hablar nace con el hombre; la primera manifestación de vida del niño recién nacido es su gemido, su grito que es, en cierta manera, la proto lengua, y cuando empieza la edad escolar, ya dispone del conocimiento elemental de la lengua.

 Los intentos de proto-escritura, los garabatos, se manifiestan a los 2 años, pero la edad escolar que se caracteriza por el aprendizaje de escribir, empieza a los 5 ó 6 años de vida, y dura largo tiempo; en el caso de escrituras ideográficas, varios años.

 Los sistemas de las escrituras son complejos, combinados entre los logógrafos, fonemas, signos determinativos, ortográficos, abreviaturas, etc.

 La lengua de las escrituras son complejos, combinados entre los logógrafos, fonemas, signos determinativos, ortográficos, abreviaturas, etc.

 La lengua no necesita ninguna ayuda técnica; la escritura es artificial en cuanto exige la preparación del soporte o material sobre el cual se escribe, v.gr. tablillas de arcilla, de cera, mármol, bronce, papiro, pergamino, papel, etc., instrumentos de grabar, pintar o escribir, v.gr. escoplo, estilo o punzón, pincel, c lamo, pluma, y material colorante, v.gr. diversos colores, tinta.

 Toda una artesanía e industria son necesarias para proveer el material escriptorial, que requiere progreso cultural y técnico.

 Relaciones entre la Grafística y la lingüística.

 Si la escritura es tan intrínsecamente ligada a su "hermana mayor", la lengua, ésta, por su parte debe agradecer muchísimo a su "hermana menor" para el conocimiento de su desarrollo a través de los milenios, desde la invención de las primeras escrituras, hasta el presente, y para la fijación de lenguas literarias.

 Efectivamente, todo lo que se sabe con certeza sobre la evolución de las lenguas, se debe exclusivamente a la escritura, sin la cual no supiéramos nada seguro de unos cinco mil años de su historia; en este lapso se pueden estudiar sólo las lenguas "gráficas", es decir, de las cuales y en cuanto quedaron testimonios escritos.

 De toda la larga vida humana en los tiempos prehistóricos no se conservaron fuentes de información lingüística.

 En cuanto se refiere a la fijación de lenguas literarias, es de asignar a la escritural el papel predominante.

 Los sistemas de escritura tienen al tradicionalismo; es suficiente mencionar el caso de jeroglíficos egipcios; (43) algo parecido ocurre con la "lengua escrita" que tiende a "petrificarse".

 Mientras que la lengua hablada es viva, dinámica, sujeta a cambios e influencias -lo demuestran los dialectos dentro de muchas lenguas- la escritura permite la fijación de un "dialecto" de un determinado tiempo, que se convierte en lengua nacional o literaria.

 En el estudio de este proceso de relaciones tan estrechas entre la lengua y la escritura, a través de los milenios que rematan en los tiempos actuales, corresponde tratar unos aspectos a la lingüística y otros a la Grafística.

 Con la finalidad de esclarecer algunas cuestiones, hemos realizado un seminario junto con el Prof. Luis Prieto.

 EL Dr. Prieto se refirió, específicamente, al aspecto lingüístico, fon‚tico, en el concepto de considerar la escritura como "código paralelo" de comunicación humana que facilita la lengua hablada.

(44) La estructura de las lenguas tenía gran influencia en los sistemas de escrituras.

 Bien dice V. Istrine, que las características de la lengua hacen razonable el sistema logográfico para los chinos, silábico para los japoneses, consonántico para los semitas y alfabético completo para los iranios.

(45) Varios intentos de sustituir la escritura logográfica china por el alfabeto no dieron resultado por las peculiaridades lingüísticas.

 El reducido alfabeto consonántico de los semitas permitió la comprensión de las escritos carecientes de las vocales, pero los griegos tuvieron que introducir las vocales dando a algunos grafemas consonánticos fenicios el valor vocálico.

 Los romanos, al tomar el alfabeto griego, se contentaron con 23 letras, porque con ellas podían expresarse satisfactoriamente.

 Los eslavos, al adoptar también el alfabeto griego, necesitaban m s grafemas, de tal manera que en el sistema antiguo de cirílica, a las 24 letras griegas agregaron 19 nuevos signos.

 Estos son sólo unos aspectos del desarrollo de las escrituras, en los cuales incumbe a la Grafística estudiar que logogramas o letras se han formado y cómo han evolucionado, agregando nuevos signos; a la lingüística que valos fónico les correspondía, cómo se han modificado los grafemas de iguales fonemas, y, por fin, cu l fue la estructura y desarrollo de las lenguas conocidas por medio de las escrituras.

 Aplicado esto al alfabeto latino, la Grafística debe estudiar sus comienzos, las modificaciones producidas en el molde griego, y, después, todos los cambios posteriores morfológicos en las ‚pocas romana, medieval, renacentista y moderna, en los cuales, por pequeñas diferencias, se pueden distinguir los tipos actuales, v.gr. de las I, J, T manuscritas inglesas de las españolas.

 Poco estudio cabe al grafista en cuanto al número de letras: a las 23 clásicas romanas se agregó en la Edad Media la w, que es, prácticamente, la unión de dos v, y en el siglo XVI se asentó la diferencia entre las formas de la i y la j, y de la u y la v, antes utilizadas indistintamente.

 El lingüista se interesa por cuestiones fon‚ticas, tanto en la lengua latina como en su adopción para las palabras y lenguas no romanas, y aun romanceadas; debe explicar cómo se podía adoptar el cuantitativamente muy pobre alfabeto latino para las lenguas que disponían de m s fonemas.

 Varias consonantes, m s que vocales, tenían y tienen gran afinidad fon‚tica en muchas lenguas, v.gr. d,f,k, l, m, n,, p, s, t, o son de pronunciación diferente, epro suficientemente semejante para utilizar el mismo signo, v. gr. la r española y la r francesa, alemana o inglesa.

 La autonomía de la escritura, que la libra de la completa sumisión a la lengua, permite estas diferencias, que son m s acentuadas en las vocales.

 El alfabeto latino clásico dispone de una sola a, e, i o, u, que en muchas lenguas y dialectos tienen toda una gama de fonemas, y su pronunciación es muy diferente; v. gr. la a húngara no es igual que la española, la inglesa y portuguesa pueden tener diferentes sonidos, etc.

 La flexibilidad de adoptar los mismos grafemas para diferentes fonemas permitió la utilización del alfabeto latino para las lenguas romanceadas y no latinas, debido al tradicionalismo gráfico, y el escaso número de 25, ó 26 letras simples pudo extenderse a mucho mayor número de fonemas, con auxilio de duplicación de letras para determinados fonemas y de signos diacríticos, sin aumentar el número de formas básicas de letras.

 La duplicación de letras, v. gr. de la v que es la única en formar una nueva letra de w, se aplicó en lenguas germánicas, eslavas y otras no latinas, llegando a combinaciones de dos y tres letras, v.gr. rr, ss, ch, sch, sci, aún excepcionalmente hasta cuatro con la tsch alemana.

 A la inversa, una letra puede expresar fonemas compuestos, v.gr. la x, las vocales a, i, o, u en el inglés, etc.

 Los signos diacríticos, que tienen su arranque en la i, la cual recibe pundo desde el siglo XI para diferenciarse gráficamente de los rasgos parecidos de la u, n, m, y a la que después siguió la j, aumentan en el época moderna, tanto con la c, la ñ, como con diversas formas de signos sobrepuestos a la c, r, s, z, etc. (v.gr. en el alfabeto croata hay dos diferentes signos para c, uno para s y z, y aun un travesaño para la d, cruzando su asta vertical).

 En diferentes lenguas, para el mismo fonema se desarrollaron diversos grafemas, v. gr. la ñ: gn, nh, nj, ny.

 El tradicionalismo gráfico por un lado, y las tendencias de adecuar la escritura a la pronunciación fónica, condujeron a los sistemas de alfabetos fonéticos y etimológicos.

 Ya en la época romana se sentó el principio fon‚tico en la clásica expresión "scribere sicut loqui", escribir tal como se habla.

 Sin embargo, es difícil aplicarlo estrictamente.

 El Sr. Manuel Aguirre dice que "ninguna lengua del mundo usa, ni ha usado nunca, un alfabeto perfecto que represente cada sonido del idioma por un solo signo y que cada signo indique un solo y mismo sonido.

 Únicamente en los estudios de fon‚tica se emplean alfabetos científicamente fonéticos "(46) Entonces, se trata en alfabetos fon‚ticos de la mayor posible aproximación entre los grafemas y los fonemas.

 En las escrituras etimológicas, el punto de partida fue la fijación de la "lengua literaria", que pasó a expresarse por la "escritura literaria", proceso que sigue desde que los griegos adoptaron en el año 403 antes de Cristo el dialecto jónico como oficial.

 Como la lengua vive, y tiende a modificaciones, cambios, se produce el apartamiento de la original coincidencia entre los grafemas y los fonemas, hecho que requiere o constantes retoques en los grafemas, o deja a éstos m s o menos intactos en su composición, pero de diferente pronunciación: se forma la escritura etimológica, v. gr. la inglesa, francesa, con la ortografía "petrificada".

 Así se llega al fenómeno de que la misma letra o grafema se pronuncia en dos o m s sonidos, o pierde el valor fónico, en unas dos y aún tres letras consecutivas, v.gr. aiment en el francés.

 Al tratarse, desde el siglo XVI, la formación definitiva de la lengua literaria española, se recurrió bajo la influencia del humanismo, al principio etimológico del latín clásico.

 Como el progreso cultural en los tiempos actuales, que se extiende a muchos pueblos ante sujetos a regímenes coloniales y que han conseguido su independencia política, surge la necesidad de formar su tipo de escritura propia que corresponda a las peculiaridades de las lenguas grafas.

 Por las influencias culturales de las ex potencias coloniales y la practicidad y universalidad de la letra latina, muchos pueblos optan por la grafía latina acomodada a sus necesidades lingüísticas, y se buscan las relaciones adecuadas entre la fon‚tica y los signos gráficos.

 Por la pobreza cuantitativa del alfabeto latino, compuesto de apenas 26 grafemas simples, en muchas lenguas se necesita mayor número de grafemas y se opta por la práctica anterior: la combinación de varias letras para determinado fonema y o agregados de signos diacríticos.

 En todos estos procesos, es propio de los estudios grafísticos considerar la formación de los grafemas de letras simples, combinadas y con signos diacríticos, y las formas de nuevos signos utilizados en los trabajos científicos de la lingüística, para determinar exactamente la adecuación grafema-fonema, v. gr. en los diccionarios, con la finalidad de conocer la correcta pronunciación.

 Es conocido el alfabeto de la Asociación Fon‚tica Internacional, compuesto de letras latinas y griegas en distintas posiciones de diferentes formas, solas o con signos diacríticos.

 Toda esta morfología es de primordial inter‚s grafístico, mientras que del lingüístico es la pronunciación.

 Hay otros problemas de la escritura relacionados con la Grafística y la lingüística que exceden la amplitud de este artículo, el cual es sólo un intento de exponer la conveniencia del término Grafística.

 

 Citas

Profesor de Pelografía y Diplomática y Director de la Escuela de Archiveros de la Facultad de filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba.

 1 Lezioni di paleografia. E. Pont. Scuola Vaticana di paloegrafía e diplom tica, 2da. ed., CIudad del Vaticano, 1939, p.3.

 2 Introduction la 'paleographie, en "L'histoire et ses m‚thodes", Encyclop‚die de la Pl‚iade, ed. Librairie Gallimard, Bruges, 1981, p. 528.

 3 REAL ACADEMIA ESPA¥OLA, Diccionario de la lengua española, Decimoctava edición. Madrid, 1956, p. 964. 4 En el largo título de su monumental obra, Juan Jacobo Mabillon indica el tratado de antiguas escrituras sin usar el término de paleografía: De re diplomática libri sex.

 In quibus quidquid ad veterum instrumentorum antiquitetem, materiam, scripturam et stilum.

 Paris, 1681.

 Por primera vez se utilizó la palabra pelografía en el libro Palaegraphia graeca de B. Montfalcon, publicado en 1708. 5 O.c.,p.3.

 6 Curso general de paleografía y paleografía y diplom tica españolas.

 Oviedo, 1946, p. 166 ss. 7 O.c.,p. 530 8 O.c., p.487 9 Pal‚ographie m‚di‚vale, en "L'histoire et ses m‚thodes", p. 609 10 MILLARES CARLO, Agustín y MANTECON, José Ignacio. Album de Paleografía Hispanoamericana de los siglos XVI y XVII. Vol. I. Introducción, M‚xico, Instituto Panamericano de Geografía e Historia, 1955, p. 10-13 11 Manuel de Pal‚ographie latine et francaise du Vie au XVIIe si‚cle. París, 1889. 12 The Handwriting of English Documents.

 Londres, Edward Arnold (Publishers) LTD, 1958. 14 FEDERICI, v. Paleografía latina, dalle origini fino al secolo XVIII, rOMA, 1935. THOPMSON, e. m.

Paleografía greca e latina. IV edizione ampiata a cura di G. C. Bascap‚. Mil n, ed. Ulrico Hoepli, 1940, p. 267 ss.

 15 Lineamenti de storia della scrittura latina, Bolonia, 1954. Lamentamos no disponer de este importante libro; sólo pudimos hojearlo una vez.

 16 V‚ase el artículo Archivschulen del Dr. Hanns Leo Midoletzky en la revista "Der Archivar", Dsseldorf, IX Jahrgang, Heft 4, 1956, p. 315.

 17 Ed. Archivschule, Marburg Lahn, 2a. edición, 1967, en dos tomos: 1. Tafeln (L minas) y 2. Transkriptionen. 17 bis V‚ase Normas para la transcripción y edición de documentos históricos, ed.

 Universidad Nacional de Córdoba, Instituto de Estudios Americanistas, 1957, p. 15.

 18 The American Archivist, 24, 1961, Nro. 3, p. 348-350 19 Cómo han de traducirse los documentos paleográficos de Hispanoam‚rica, Quito, Publicaciones del Museo Municipal de Arte e Historia, 1961, p. 82 ss.

 El Sr. Garcés incluyó los manuscritos del siglo XVIII, escritos en itálica o bastardilla, en su obra Paleografía diplomática española y sus peculiaridades en América, QUito, ed.

 Archivo de la Ciudad, 1949. 20 N‚ographie, n.f.

 Nouveau systh‚me dórtographe. N‚ographe, adj. Qui veut introduire ou quie admet une ortographe nouvelle, contraire l'usage. (sinónimo: n‚ographiste) N‚ographique, adj.: Qui concerne la n‚ographie, quie a rapportu la n‚ographie.

 V‚ase: Nouveau Larousse ilustr‚. 21 V‚ase la Revista Archivum del Consejo Internacional de Archivos bajo los auspicios de la UNESCO, París, Vol III, 1953, p. 43.

 22 Russkaia paleografía (Paleografía rusa), Moscú, ed. Moskovskíy gosudarstveníy ístorico - arjivníy institut (Instituto Nacional histórico archivístico de Moscú), 1958, p. 574.

 23 V‚ase Normas para la transcripción y edición de documentos históricos, p. 76.

 24 El volumen VI, de 1956, anota "pal‚ographie et histoire de l'‚scriture", otros sólo "palógraphie" en sus bibliografías internacionales relacionadas con los archivos.

 25 Geschichte der Schrift (Historia de la escritura), Hanover, 1925. Die Schrifs in Vergangenheit und Gegenwart, Hamburg, 1935.

 26 Vyvoj pisma (El desarrollo de la escritura), Praga, ed. Orbis, 1947.

 27 Writing, Londres, ed. Hudson and Thames, 1962 The Alphabet. A Key to the Story of Mankind, Londres y Nueva York, 1952.

 28 Histoire de l'‚criture. París, ed. Payot, 1948 (segunda edición 1959).

 29 A Study of Writing. The Foundations of Grammatology, Londres, 1952; segunda edición lleva sólo el título A Study of Writing, ed. The University of Chicago Press, 1963.

 30 L'‚criture, París, 1953, la grande invention de l'‚criture et son ‚volution, París, 1958.

 31 The Triumph of the Alphabet, Nueva York, ed. Henry Schuman, 1953; traducido al español bajo el título "Historia del alfabeto", M‚xico, Fondo de Cultura Económica, 1961.

 32 Historia pisama (Historia de las escrituras), Zagreb, ed. Novinarsko izdavacko poduzece (Empresa editorial del periodismo), 1957.

 33 L'‚criture. París, Presses Universitaires de France, 1959.

 34 La escritura en el mundo. Madrid, Librería Reliex, 1961.

 35 Origen y evolución del alfabeto. Buenos Aires, ed. Nuevos Esquemas, 1968.

 36 Obra citada en la nota 29.

 37 V‚ase Problemas paleográficos en Argentina, multigrafiado en National Archives de Washington, 1961, p. 12, para la Primera Reunión Interamericana sobre Archivos.

 38 O. c., 2a. edición, p. 9 39 O. c., p. 7.

 40 L'‚criture, sa classification, sa terminologie et les r‚gularit‚s de son d‚veloppement, en "Cahiers d'Histoire Mondiale", Neuchatel, Vol. IV, 1, 1957.

 41 Diccionario citado, p. 564.

 42 Consideramos que la pictografía no puede llamarse escritura en el sentido estricto, porque no presenta un sistema de signos convencionales con valor constante.

 43 Los jeroglíficos egipcios permanecerían inmutables por m s de tres milenios en su morofología y significado; resistieron al invento del alfabeto que fue mucho más práctico y parcialmente utilizado en el mismo sistema jeroglífico, sin que éste se transformara en una escritura alfabética.

 44 El Prof. Prieto, al considerar la lengua en su aspecto estructural como un "código" de comunicación, trató la escritura como otro "código", paralelo a la lengua por su inseparable vinculación con ella.

 En cuanto a los enfoques de Grafística y lingüística en lo referente a la escritura, el Dr. Prieto observó muy acertadamente que v. gr. en el caso de adopción de la  para una lengua grafa, la forma de la letra u con diéresis es de inter‚s grafístico, y su pronunciación que difiere de las u e i latinas debido a una tonalidad específica del idioma, es de inter‚s lingüístico. 45 O.c., p.

 30 46 Consideramos, que al inventarse el alfabeto consonántico semita, se trató de adecuar los signos a las consonantes y se formaron tantas letras cuantas consonantes hubo.

 Los griegos adoptaron las letras de consonantes de pronunciación idéntica o muy parecida a la de los semitas y otras letras carecientes de sonidos en el griego las transformaron en vocales.

Publicado el: 05/11/2015 / Leido: 8090 veces / Comentarios: 0 / Archivos Adjuntos: 0

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