ARCHIVO HISTORICO DE LA ARQUIDIÓCESIS DE SANTA FE DE LA VERA CRUZ

Publicado el: 13/01/2008 / Leido: 12784 veces / Comentarios: 0 / Archivos Adjuntos: 0

Compartir:

ARCHIVO HISTORICO DE LA ARQUIDIÓCESIS DE SANTA FE DE LA VERA CRUZ

Pbro. Edgar Gabriel Stoffel

INTRODUCCIÓN

En los últimos años se viene produciendo un renovado interés entre los investigadores por temas que directa o indirectamente se relacionan con la historia de la Iglesia [1], pero a la par nos encontramos que las fuentes documentales eclesiásticas que se utilizan son mínimas o tomadas de autores a los que por lo general se critica.

Frente a esta constatación se podría legítimamente plantear si para hacer historia de la Iglesia es necesario recurrir a la documentación que existen en los repositorios diocesanos, parroquiales, órdenes y congregaciones religiosas y asociaciones laicales, a lo que debemos responder en principio que no ya que hemos podido ver excelentes trabajos que no la tienen en cuenta, pero si consideramos que en virtud de las exigencias propias de la labor investigativa estas no pueden ser a priori desechadas.

También podríamos plantearnos porqué algunos investigadores que afrontan esta temática no acuden a dichos repositorios y podríamos responder esquemáticamente que no lo hacen por tres razones: por prejuicios personales respecto a la institución [2], por cierta actitud ‘defensiva’ de la Iglesia frente a estos investigadores [3] o por que nuestros archivos no siempre están al servicio de los mismos, comulguen o no con la perspectiva eclesial [4].

Personalmente considero que si bien hay investigadores que a causa de su formación se les hace difícil confrontar con los documentos eclesiásticos y prefieren los civiles que abordan esa temática, buena parte de la responsabilidad de que las fuentes originadas en la Institución no sean tenidas en cuenta tiene que ver con cierto descuido por parte de la Autoridad eclesiástica a pesar de las disposiciones claras al respecto que emanan del Código de Derecho Canónico (Cfr. Cánones 486 y 491) y de la Carta Circular del 29 de junio de 1988 sobre ‘La función pastoral de los archivos eclesiásticos’.

Esto que denominamos descuido no debe entenderse como falta de obediencia a las disposiciones canónicas o mala voluntad a la hora de brindar las fuentes eclesiales, sino mas bien cierta desaprensión frente a lo que se considera una tarea de tipo burocrática y poco pastoral [5], la nula inversión para la conservación de la documentación y la carencia de personal especializado.

En el caso de nuestro Archivo del que pasaremos a hablar tras esta breve reflexión en el cual no falta buena voluntad y disposición para facilitar el acceso a la documentación [6], tropezamos precisamente con la falta de recursos y de personal.

LOS ORIGENES DE NUESTRO ARCHIVO Y SU DESARROLLO

Creado el Obispado de Santa Fe el 15 de febrero de 1897 por la bula ‘In Petri Cathedra’ del Papa León XIII, tras la aceptación del Gobierno Nacional en virtud del Patronato, con fecha 30 de mayo el Arzobispo de Buenos Aires Mons. Uladislao Castellanos publica el Auto ereccional de la nueva circunscripción eclesiástica.

Entre las prescripciones de dicho Auto, el Nro. 14 está íntimamente vinculado al nacimiento del Archivo de esta Iglesia particular, ya que en el se dispone que la documentación perteneciente a Santa Fe y los territorios nacionales del Chaco y Formosa se extrajeran de las cancillerías episcopales de Paraná y Salta y se entregaran a ésta.

De no menor importancia era la documentación que se encontraba en el Archivo de la Iglesia Matriz en la que a la papelería propia de la vida parroquial se le agregaba otra relacionada con la Vicaria Foránea y el Juez Eclesiástico [7].

Aquí hay que destacar la sabiduría del Concilio de Trento que en su sesión XXIV legisló sobre la necesidad de los Archivos parroquiales recogiendo una experiencia que se venía llevando adelante en diversas partes de Europa, entre ellas España y que se hace obligatoria en todo el Reyno – y por ende entre nosotros- por disposición de Felipe II en 1564 [8].

También debemos mencionar la legislación eclesiástica particular de esta región del Río de la Plata que ayudó a la conservación de esta documentación, como la Constitución 15 de la II parte del Sínodo de Asunción de 1603 donde se ordena ‘Que tengan los Curas libros’, los cuales serán oportunamente visitados lo que implica su conservación [9] y la disposición dejada en Santa Fe por el Obispo de la Torre durante su Visita Pastoral de 1764:

‘... mandamos y mando al presente cura mande de hacer dentro de la sacristía parroquial una capaz alacena o alacena, o cajón con segura llave procurando el cura, que al presente los que en adelante fueren, mantenerlas con toda legalidad, sin escribir ni apuntar en ellos otras cosas mas, que las pertenecientes a los asumptos, y respectiva materia de cada una y sin permitir extraerlos de la Iglesia, ni que sus partidas se saquen copias o compulsas judiciales sin su atenta y personal asistencia, archivando igualmente los Asientos antiguos que hubiera, ligando los que se hallaren desencuadernados con alguna cita o trensas para que no se trabuquen desmembren mas o se varajan con mayor confusión’

A estos dos fondos que originan el Archivo eclesiástico se le agregan a partir del mismo momento en que comienza a funcionar la Curia santafesina la correspondencia pública y privada de los Obispos, los Libros de Notas, Visitas Pastorales, de Títulos y Ordenes, Informes de Inspectores de Parroquias, Decretos, correspondencia con organismos eclesiásticos (Santa Sede, Nunciatura, Obispados, órdenes y congregaciones religiosas, asociaciones laicales, etc) y entidades políticas y sociales, legajos personales del clero y otros.

Con la llegada de Mons. Fasolino al Obispado, si bien el acervo documental no se incrementó sino que disminuyó debido a la desmembración primero de Rosario en 1934, luego de Chaco y Formosa en 1939 y Reconquista y Rafaela en 1957 y 1961 respectivamente, dado el interés que el citado tenía por la historia impulsó la utilización del mismo –contándose entre los consultantes- y promoviendo su puesta en valor con la encuadernación de los documentos y la catalogación de buena parte de los mismo.

Un nuevo fondo se va agregar al acervo documental que estará constituido por los Libros de registros sacramentales anteriores a 1890 como consecuencia de una disposición emanada del entonces Arzobispo Mons. Storni en el año 1986, por la cual dichos Libros debían ser enviados a la Curia para su definitivo archivo [10].

Esta disposición, que el Arzobispo entendía como aplicación del inciso 2 del Cánon 491 del Código de Derecho Canónico [11] no fue cumplimentada por todos los Curas Párrocos –aunque si por una mayoría relativa- y recibió algunas críticas y objeciones por lo que se consideraba una excesiva centralización y que de producirse algún tipo de catastrófe natural o humana podía perderse la memoria histórica de nuestros pueblos y comunidades.

Por su parte, la entonces Directora del Archivo General de la Provincia –J. Catalina Pistone- felicitó al Arzobispo por esta decisión ya que consideraba que se posibilitaría ‘... una mejor administración de esa archivalía’ [12] y ofreció la colaboración de personal especializado para el ordenamiento del mismo.

Una cuestión impensada al momento de esta decisión -la búsqueda de datos familiares por parte de aquellos que deseaban obtener carta de ciudadanía italiana o española- puso de manifiesto lo acertada de la misma ya que evitó que los interesados deambularan por los diversos pueblos de la provincia en busca del dato preciado y sobrecargar la tarea de los Párrocos y secretarios parroquiales.

Al año siguiente y a partir del ofrecimiento realizado por las autoridades del Archivo General de la Provincia, personal especializado de ese organismo llevó adelante un trabajo de relevamiento de la documentación que dio como resultado la elaboración de una ‘Guía’ [13].

Como consecuencias de esta organización, el Arzobispo de Santa Fe designó con fecha 1ro de enero de 1988 al Pbro. Ricardo Mauti como Archivero de la Curia Diocesana [14].

La realización de dos Congresos de Historia de la Iglesia en Santa Fe, el I en 1989 y el II en 1991 determinó la apertura del Archivo a los investigadores, poniéndose como fecha tope para la consulta el año 1950 y como única restricción los Legajos personales del clero y la documentación obrante en el Archivo Secreto [15]

Los frutos de estas investigaciones –algunos de los cuales fueron publicados en la Revista del Arzobispado- como así también el de otros proyectos han enriquecido el archivo ya que incorpora bibliografía relacionada con el acervo documental con lo cual se corresponde a lo indicado por la Pontificia Comisión para los Bienes Culturales de la Iglesia [16].

Finalmente, con la llegada del nuevo Obispo Mons. José María Arancedo y el traslado de la Biblioteca del Arzobispado al Seminario de ‘Nuestra Señora’ se incorporó al Archivo la colección del diario ‘La Mañana’ que fuera publicado en Santa Fe entre los años 1937 y 1952, se procedió a la creación del Archivo histórico arquidiocesano y al nombramiento de un Director para el mismo [17] y al relevamiento del Archivo de Mons. Vicente Faustino Zazpe, cuyos escritos están en vías de publicación y se piensa continuar con el de Mons. Nicolás Fasolino a través de un convenio con la escuela de archivística de la ciudad de Santa Fe.

LOS FONDOS DOCUMENTALES

Habiendo sido este un tema analizado minuciosamente por otros autores [18] simplemente nos detendremos en el detalle de lo que hoy nuestro Archivo puede ofrecer a los investigadores que abordan tanto los temas religiosos, los institucionales eclesiásticos o los relacionados con aspectos demográficos, sociales o económicos.

Entre las series puestas a disposición de los investigadores y que abarcan la etapa denominada colonial, independentista y organización nacional (siglos XVII a XIX), podemos citar por orden de antigüedad, las siguientes:

- Libros I y II de Autos y Decretos (1621 – 1752 y 1752 – 1910 respectivamente)

- Libro de Cédulas Pastorales y otros (1629 –1878)

- Libros de Querellas (1681 – 1908)

- Libro de Diezmos (1682 – 1776)

- Libro de Testamentería (1704 – 1792)

- Libros I y II de Inventarios (1705 – 1829 y 1826 – 1898 respectivamente)

- Libro de Informes y testimonio (1683 – 1898)

- Libro de Peticiones (1708 – 1913)

- Libro de Denuncias matrimoniales (1709 – 1876)

- Libro de Oposiciones /Edictos y Autos/ Inmunidades (1721 –1780/1753/ 1722 – 1782 respectivamente))

- Libros I y II de Reposición de Partidas (1780 – 1791 y 1759 – 1903 respectivamente)

- Libro de Rectificación de Partidas (1789 – 1906)

- Libros I al LXXXI de Informes de Soltura Parroquia Matriz (1680 – 1910)

- Libros I al XVIII de informaciones Matrimoniales Parroquia de Coronda (1752 – 1907)

- Cuadernos de la Visita del Ilmo. Sr. Dr. Benito Lué y Riega, Obispo de Buenos Aires, 1803 - 1805 [19]

- Libro Gobernación de la Provincia (1859 – 1942)

- Libro de Reposición de Partidas (1859 –1965)

- Libro de Visitas Pastorales y Autos (1871 – 1954)

- Libros Cementerio Católico (1873 – 1882)

- Consejo General de Educación (1887 – 1949)

- Arzobispado de Buenos Aires (1894 – 1929)

- Inspectoría de Parroquias (1898)

- Notaría Mayor Eclesiástica (1899 – 1905)

A estos debemos agregarle la Documentación intercambiada con cada una de las Parroquia de la Diócesis a partir del momento en que comenzaron a funcionar como tales (caso Santa Fe y Coronda) y como capellanías las erigidas en la zona inmigratoria a partir de las últimas décadas del siglo XIX (San Carlos, Esperanza, Gálvez, San Jorge, Estación Díaz, etc), a saber:

- Todos los Santos I – Santa Fe (1794 – 1957)

- Nuestra Señora de Guadalupe I – Santa Fe (1822 – 1946)

- San José del Rincón I (1829 – 1969)

- Coronda I (1837 – 1950)

- Esperanza I (1860 – 1950)

- San Carlos Centro I (1860 – 1980)

- San Gerónimo Norte I (1861 – 1966)

- Nuestra Señora del Carmen I – Santa Fe (1862 – 1956)

- San Martín de las Escobas I (1870 – 1950)

- Emilia I (1872 – 1961)

- San Agustín I (1874 – 1963)

- Inmaculada Concepción I – Santo Tomé (1878 – 1979)

- Pilar I (1881 – 1966)

- Humboltd I (1883 – 1966)

- Felicia I (1884 – 1965)

- Gálvez I (1885 – 1968)

- Progreso I (1886 – 1966)

- Helvecia I (1888 – 1966)

- San Justo I (1889 – 19760)

- Arauz I (1890 – 1919)

- San Carlos Norte I (1890 – 1960)

- Sastre (1891 – 1983)

- Irigoyen I (1892 – 1950)

- San Jorge I (1892 – 1966)

- Carlos Pellegrini I (1897 – 1950)

- Estación Díaz I (1897 – 1969)

- Providencia I (1898 – 1966)

- San Genaro I (1898 – 1966)

- San Javier I (1899 – 1960)

- El Trébol I (1899 – 1959)

- Llambi Campbell I (1899 – 1960)

- Piamonte I (1899 – 1967)

- Cañada Rosquín I (1899 – 1950)

- Sarmiento I (1900 – 1989)

En cuanto a los Registros sacramentales, algunos de los Libros en depósito son los siguientes:

- Actas Varias Parroquia Matriz de Santa Fe, 2 Libros (1634 –1732) [20]

- Actas Matrimoniales Parroquia Matriz de San Fe, 10 Libros (1637 – 1906)

- Actas Matrimoniales Parroquia de Naturales de Santa Fe, 2 Libros (1734 – 1803) [21]

- Actas Matrimoniales Parroquia Coronda, 4 Libros (1749 – 1869)

- Actas Matrimoniales Vice Parroquia San Antonio de Santa Fe (1818 – 1821)

- Actas Matrimoniales Reducción San Javier (1823 – 1825)

- Actas Matrimoniales Vice Parroquia de San José del Rincón. 2 Libros (1837 – 1899)

- Actas Matrimoniales Capellanía San Agustín, 1 Libro (1875 – 1898)

- Actas Matrimoniales Capellanía Helvecia – Cayastá, 2 Libros (1876 – 1894)

- Actas Matrimoniales Capellanía Irigoyen, 3 Libros (1885 –1896)

- Actas Matrimoniales Capellanía Franck, 1 Libro (1888 – 1902)

- Actas Matrimoniales Capellanía Angeloni, 2 Libros (1892 – 1898)

- Actas Matrimoniales Capellanía Estación Díaz, 1 Libro (1892 – 1898)

- Actas Matrimoniales Capellanía San Justo, 2 Libros (1892 – 1898)

- Actas Matrimoniales Parroquia de Gálvez, 1 Libro (1899 – 1918)

- Actas Defunción Parroquia Matriz, 10 Libros (1643 – 1891)

- Actas Defunción Parroquia de Naturales de Santa Fe, 1 Libros (1734 – 1787)

- Actas Defunción Parroquia Coronda , 3 Libros (1749 – 1865)

- Actas Defunción Vice Parroquia San Antonio de Santa Fe (1818 – 1829)

- Actas Defunción Reducción San Javier (1823 – 1874)

- Actas Defunción Vice Parroquia de San José del Rincón, 4 Libros (1837 – 1951)

- Actas Defunción Capellanía Cayastá, 1 Libro (1872 – 1876)

- Actas Bautismos Parroquia Matriz de Santa Fe, 31 Libros (1634 – 1900)

- Actas Bautismos Parroquia Naturales de Santa Fe, 2 Libros (1761 – 1787) [22]

- Actas Bautismos Parroquia Coronda, 6 Libros (1764 – 1866)

- Actas Bautismos Vice Parroquia San Antonio de Santa Fe (1818 – 1829)

- Actas Bautismos Reducción San Javier (1824 – 1825)

- Actas Bautismos Vice Parroquia San José del Rincón, 5 Libros (1837 – 1899)

- Actas Bautismos Reducción Santa Rosa de Calcines, 2 Libros (1857 – 1876)

- Actas Bautismos Capellanía Esperanza, 7 Libros (1863 – 1895)

- Actas Bautismos Capellanía Helvecia – Cayastá, 9 Libros (1872 – 1898)

- Actas Bautismos Capellanía Emilia, 3 Libros (1873 – 1896)

- Actas Bautismos Capellanía San Agustín, 2 Libros (1875 –1898)

- Actas Bautismos Reducción San Antonio de Obligado, 1 Libro (1877 – 1894) [23]

- Actas Bautismos Capellanía Irigoyen, 8 Libros (1885 – 1899)

- Actas Bautismos Capellanía Providencia, 4 Libros (1888 – 1899)

- Actas Bautismos Parroquia Providencia, 1 Libro ( 1899 – 1901)

- Actas Bautismos Capellanía Franck, 1 Libro (1888 – 1890)

- Actas Bautismos Capellanía Gálvez, 6 Libros (1889 – 1919)

- Actas Bautismos Capellanía Angeloni, 4 Libros (1891 – 1898) [24]

- Actas Bautismos Capellanía San Justo, 1 Libro (1894 – 1898)

- Actas Bautismos Capellanía Matilde, 1 Libro (1895 – 1897)

- Actas Bautismos Capellanía Estación Díaz, 1 Libro (1896 – 1899)

- Actas Bautismos Parroquia Estación D iaz, 1 Libro (1899 – 1900)

- Actas Confirmaciones, 3 Libros. 1756 -1896 [25]

- Actas Confirmación Reducción San Javier (1859 – 1898)

- Actas Confirmación Vice Parroquia San José del Rincón, 1 Libros (1871 – 1899)

- Actas Confirmación Parroquia Coronda, 2 Libros (1860 – 1873)

- Actas Confirmación Capellanía San Agustín, 1 Libro (1877 – 1894)

- Actas Confirmación Capellanía de Angeloni, 1 Libro (1895)

De no menor valor debido a la importancia que han tomado las investigaciones en torno a las Cofradías [26] son los Libros correspondientes a estas asociaciones laicales, entre los que destacamos:

- Libro de Visitas, Inventario y elecciones de mayordomos de la Cofradía del Santísimo Sacramento de la Iglesia Matriz, 1642 – 1806

- Libro de Caja de la Cofradía del Santísimo Sacramento de la Iglesia Matriz, 1868 – 1907

- Libro de Cuentas de la Cofradía de la Vera Cruz y elección de los que llevan las andas en Semana Santa, 1703 – 1740

- Libro Nuevo de Cofrades de Nuestra Madre y Señora del Carmen; en el que se encontraron todos los Hermanos que se hacienten. Y las ondas de Limosnas que se recogan como también los gastos y cada año se hizieren en la funsión de Nuestra Señora y misas del mes, 1779 – 1860

- Libro de Cuentas de la Cofradía del Carmen, 1819 – 1849

- Libro de la Pía Unión del Sacratísimo Corazón de Jesús establecida en esta Parroquia de Santa Fe, 1827 – 1860.

- Círculo de Obreros (1898 – 1928)

También debemos hacer referencia a documentación que tiene que ver con el aspecto económico de obras eclesiales:

- Libro de Fábrica de la Iglesia de Predicadores de Santa Fe, 1786 – 1819

- Libro de Fábrica de la Vice Parroquia de Santa Antonio, 1818 – 1821

- Libro contable de la Casa de Ejercicios, 1817 – 1847

- Libro Cuentas Iglesia Matriz (1852 – 1874)

- Libro Cuentas Capellanías Matriz (1889)

Finalmente debemos señalar la documentación perteneciente al Canónigo José de Amenábar o al tiempo de su gestión que ocupa varias cajas, algunos legajos sacerdotales anteriores a 1900, legajos sobre capellanías y ordenes y congregaciones religiosas.

No quiero dejar de mencionar que hacia 1988 se procedió a fotocopiar una serie de Libros del Archivo del Arzobispado de Paraná, cuya información no se pudo desglosar al momento de la separación de Santa Fe de aquella sede pero que es indispensable a la hora de reconstruir las historia de las comunidades católicas especialmente en la zona en que se asentaron los inmigrantes [27].

SERVICIOS QUE SE PRESTAN

Siendo los Archivos eclesiásticos en primer lugar Archivos [28], y por lo tanto sujetos a las normas comunes a todos los repositorios documentales no debemos perder de vista el sentido pastoral de los mismos tal como lo interpreta la Pontifica Comisión para los Bienes culturales de la Iglesia [29] e incluso como entendía la preocupación de la Iglesia por la historia el extinto Papa Juan Pablo II, que no debía ser por mero interés académico o por nostalgia del pasado.

Por lo tanto el primer servicio que intentamos ofrecer a los investigadores tiene que ver con la naturaleza propia de la Iglesia y su misión, lo cual implica por parte del responsable los conocimientos teológicos y eclesiológicos básicos como así también los históricos fundamentales, tanto eclesiales como seculares.

Los primeros beneficiados serán sin dudas los miembros e instituciones del cuerpo eclesial a quienes se ha invitado en orden a la nueva evangelización que el mundo necesita y que la Iglesia impulsa, a lograr una visión de sus orígenes y actuación [30].

Haciendo una digresión, aunque relacionado con lo que venimos señalando debemos reconocer la escasa o nula preparación del clero en este ámbito y a veces el poco interés por este aspecto que se lo considera poco pastoral, lo que no deja de ser preocupante máxime cuando la mayoría de ellos serán los responsables de la administración y custodia de los archivos parroquiales [31].

Ahora bien, como el término pastoralidad no se opone a científico o seriedad investigativa, el Archivo quiere ser además un espacio de diálogo entre la Iglesia y los investigadores y cultores de la historia, ya que somos conscientes que son muchos los aportes que podemos recibir desde las ciencias humanas y sociales pero a la par estamos convencidos que también desde la Iglesia se pueden brindar elementos valiosos para la comprensión de nuestra sociedad.

De hecho, la documentación que brindamos desde nuestro Archivo ponen de manifiesto una serie de valores sobre los que se ha estructurado nuestra sociedad en la que no se puede negar la incidencia de la fe y que se expresa en diversidad de manifestaciones artísticas, cultuales, morales y piadosas por no citar sino algunas.

En la faz que mas urge a los investigadores, que es la del acceso a la documentación, nuestro Archivo atiende los días jueves de 09 a 12.30 Hs y por pedidos especiales y justificados los viernes en el mismo horario para lo cual las personas interesadas deben acreditar su condición de investigadores ya con la entrega de alguna publicación o proyecto de trabajo, presentación por parte de algún profesor en el caso de estudiantes o de algún sacerdote cuando se trata de investigaciones relacionadas con instituciones eclesiales.

Una vez aceptada la solicitud deben presentar su Documento de Identidad y llenar una ficha con los datos personales, el tema investigado y la documentación consultada en cada oportunidad.

Para la reproducción de la documentación se utiliza la Fotocopiadora de la Curia, lo que significa que su uso no es exclusivo del Archivo, pero se autoriza la reproducción en el lugar tanto fílmica como digital.

La facilidad para el acceso a la documentación tiene como contrapartida la falta de espacio y de personal especializado técnicamente.

Concluyo con unas palabras que el Papa Pablo VI dirigía en 1963 a los participantes del V Convenio de Archivistas Eclesiásticos:

‘Debéis tratar los Archivos eclesiásticos con respeto, porque en los papeles de ellos está el paso de Cristo en la historia del ser humano’ [32]

BIBLIOGRAFÍA

ARCHIVO DEL ARZOBISPADO DE SANTA FE. Auxiliares descriptivos del Patrimonio documental

ARCHIVO DIOCESANO TRIDENTINO. Statuto, http://www.arcidiocesi.trento.it/.

AUZA, Nestor Tomás. La Iglesia Argentina, Bs As, Ciudad Argentina, 1999.

DE MASSI, Oscar. Tratamiento canónico de archivalías eclesiásticas, Archivum XVII, Bs As, pgs. 211-218.

GARIBAY ALVAREZ, Jorge. La función pastoral de los Archivos Eclesiásticos, http://www.adabi.org.mx/investigación/2004.

MAUTI, Ricardo. Organización documental del Arzobispado de Santa Fe, Revista del Arzobispado de Santa Fe, año LXXXVIII, jul-dic. 1989, pgs. 26-31.

KAUFFMANN, José Luis. Pastoralidad del Archivo Eclesiástico. Elementos básicos, Arzobispado, La Plata, 2001.

PONTIFICIA COMISION PARA LOS BIENES CULTURALES DE LA IGLESIA. Carta Circular La Función pastoral de los Archivos Eclesiásticos, Roma, 2 de febrero 1997.

TEJERÍNA CARRERAS, Ignacio G. El Archivo del Arzobispado de Córdoba: Breve guía para el conocimiento de la documentación existente, Revista de la Junta Provincial de Historia de Córdoba, Nro 5, Córdoba, 1977, pgs. 147-172.

APENDICE

ARCHIVO ARQUIDIOCESANO SANTA FE DE LA VERA CRUZ

TITULO I

PRINCIPIOS GENERALES

Art. 1: El presente reglamento se encuadra en las normas del Código de Derecho Canónico en materia de Documentos y Archivos (Cfr. CIC Nros 486-491) las que se integran en sentido técnico.

Art. 2: Se asumen para el mismo las indicaciones y sugerencias de la Carta Circular de la Pontificia Comisión para los Bienes Culturales de la Iglesia acerca de la ‘Función Pastoral de los Archivos Eclesiásticos’, así como todas las directivas que pudieren emanar de dicho Dicasterio Romano.

TITULO II

EL ARCHIVO COMO INSTRUMENTO DE TRABAJO AL SERVICIO DE LA IGLESIA

Art. 3: El Archivo es un instrumento privado y reservado a la atención de los intereses de quien lo ha producido y a la par es un bien que hace a la memoria y cultura de un pueblo, por lo cual en primer lugar se orientará a satisfacer las necesidades del productor y luego del resto de la comunidad.

Art. 4: Los Archivos se organizan según el siguiente esquema:

- Archivo de gestión

- Archivo intermedio

- Archivo histórico

Art. 5: Entre las oficinas productoras de documentos y el archivero se establecerá una colaboración que permita uniformar la redacción de las actuaciones y el uso de la papelerá, así como los títulos y términos técnicos que se emplean.

Art. 6. El Archivo de gestión es responsabilidad de las diversas secciones, según las exigencias de cada uno y atendiendo las indicaciones del CIC.

Art. 7. El Archivo histórico o de Transferencia definitiva, constituye la fase final de la vida de las actuaciones. Una actuación comienza a ser parte del Archivo histórico cuando ha concluido su función específica y ha superado el límite de plazo de comunicabilidad de 50 años.

Art. 8. El Archivo intermedio estará separado del histórico por las características de comunicabilidad, aún cuando de no existir un lugar para éste funcione en el ámbito del histórico. En este caso las actuaciones permanecerán secretas y no podrán ser consultadas.

Art. 9: A tenor del Cn 491,2 que introduce el principio de la no automaticidad del paso de las actuaciones del Archivo intermedio al Archivo Histórico lo cual implica una valoración y selección preventiva que debe ser realizada por los responsables de cada oficina. Para esto la Autoridad eclesiástica aprobará una norma de selección, de acuerdo con las reglas de la archivistica.

Art. 10: La practica indicada en el art. Anterior deberá ser observada también para la destrucción de ciertas actuaciones, previa elaboración de un Inventario de Descarte e inclusión del acta respectiva.

TITULO III

EL ARCHIVO COMO UN BIEN CULTURAL

Art. 11: La conservación de la memoria histórica y la apertura al mundo de la cultura supone la puesta en valor del Archivo histórico encuadrado bajo los principios que regulan el uso de los bienes culturales, bajo la denominación ‘Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz’.

Art. 12: Este Archivo Histórico tiene por objetivo ser utilizado para fines culturales y limita su uso a los criterios de salvaguarda y conservación del patrimonio documental en esta Arquidiócesis.

Art. 13: El mismo contará con un Director que será nombrado por el Sr. Arzobispo y dependerá del (¿moderador?) y propenderá a la creación y perfeccionamiento de los instrumentos de acceso a la documentación, participación y organización de muestras, cursos y eventos relacionadas con la archivistica y la historia eclesiástica y local, edición de documentos, adquisición y/o recuperación de documentación eclesiástica dispersa en otros archivos (/públicos o privados) como así también la gestión de donación de documentación religiosa privada.

TITULO IV

GESTION Y USO

Art. 14: La apertura para la consulta pública del Archivo Histórico del Arzobispado de Santa Fe de la Vera Cruz será regulado por las siguientes normas o las que se agreguen en el futuro.

Art. 15: La admisión de los investigadores a la consulta –que siempre será facilitada- está reservada al Director del Archivo, al Canciller de la Curia o al Vicario General, que evaluarán los pedidos sobre la base de solicitudes escritas por los interesados, pudiéndose negar el derecho a consulta cuando existan peligros para la conservación de actuaciones.

Los potenciales usuarios deberán notificarse de los alcances del presente reglamento cuando concurran por primera vez al Archivo. Asimismo deberán dejar en el lugar indicad o por el Archivero los bolsos, carteras u objetos semejantes y tendrán a mano solo los útiles necesarios para levantar la información.

Art. 16.La reproducción de documentos (fotostática, fotográfica, fílmica, etc) deberá ser autorizada por el Director, quien tendrá en cuenta la conservación y la seguridad de los documentos. Bajo ningún motivo y responsabilidad podrá salir documentación de la sede arzobispal.

Art. 17: Los usuarios deberán dejar sus datos de filiación, objetivo y destino de la consulta o investigación.

Art. 18: A quienes frecuentan el Archivo se les podrá revocar el permiso de acceso a las actuaciones si no han demostrado suficiente cuidado en la utilización de las mismas.

Art. 19: Los investigadores deberán enviar un ejemplar de la publicación que resultara de la consulta realizada en el Archivo. Tales publicaciones pasarán a integrar la biblioteca especializada anexa al Archivo Histórico Arquidiocesano y lo mismo se obrará con las ponencias presentadas en Congresos (éditas e inéditas) y cualquiera sea el soporte.

TITULO V

COORDINACIÓN Y COLABORACIÓN ENTRE LOS ARCHIVOS ECLESIÁSTICOS

Art. 20: El Director del Archivo Histórico brindará asesoramiento a todas las instituiciones eclesiásticas, diocesanas y religiosas que necesiten información para el ordenamiento de sus archivos.

Art. 21: La documentación existente fuera de la Curia, que tenga interés histórico y favorezca la consulta de los investigadores, puede ser recibida, ordednada y conservada en el Archivo Histórico.

Art. 22: Las Parroquias de la Arquidiócesis que tengan Registros anteriores a 1890, deberán transferirlos para su archivo definitivo a la Curia Metropolitana (Cfr. Circular Nro 57, 3 de febrero de 1986).

TITULO VI

COLABORACIÓN CON INSTITUCIONES PUBLICAS

Art. 23: Conservando la debida autonomía, el Archivo Histórico del Arzobispado de Santa Fe de la Vera Cruz mantendrá una fluida y cordial relación de colaboración con todas las instituciones publicas, estatales o privadas.

NORMAS PARA LA CONSULTA DEL ARCHIVO HISTORICO DEL ARZOBISPADO DE SANTA FE DE LA VERA CRUZ

Art. 1: De acuerdo a lo determinando en el artículo 14 del REGLAMENTO DEL ARCHIVO HISTORICO DEL ARZOBISPADO DE SANTA FE DE LA VERA CRUZ, se establecen las siguientes NORMAS PARA LA CONSULTA.

Art. 2: Para el acceso a la investigación se tendrá en cuenta lo establecido en el art . 15 del Reglamento del Archivo del Arzobispado.

Art. 3: Por ningún motivo se podrá sacar material del Archivo de la sede del mismo.

Art. 4: Se llevará un estricto registro de las personas y del material por ellas utilizado.

Art. 5: Como principio, una actuación comienza a ser parte del Archivo histórico cuando ha concluido su función específica y ha superado el límite convencional de consultabilidad, que siempre será de 50 años.

Art. 6: a) Los registros parroquiales sacramentales, los libros de soltura, de fábrica, de curatos y de Cofradías y otras asociaciones laicales son de libre acceso.

b) Los archivos de gestiones parroquiales y/o arzobispales (correspondencia, documentos referidos a la administración de las parroquias) son de acceso restringidos. El plazo de comunicabilidad de estos registros se establece en cincuenta años.

c) El acceso a los legajos personales de los sacerdotes vivos y difuntos como su publicidad queda terminantemente prohibida. A cambio se brindará un informe sumario sobre sus designaciones pastorales que podrá requerirse al Director del Archivo o realizarse la consiguiente investigación en los boletines oficiales de la Arquidiócesis.

Art. 7: Ser establece como día de consulta el JUEVES en el horario de 9 a 12 Hs.

Art. 8: El consultante deberá identificarse y cumplir los requisitos previstos en el Reglamento del Archivo para acceder a la consulta.

Art. 9: El consultante que realice reproducciones fílmicas, digitales o de cualquier otro tipo de tecnología deberá dejar una copia para el Archivo.



[1] Cfr. BARRAL, María Elena. ‘Limosneros de la virgen, cuestores y cuestaciones’: la recolección de la limosna en la campaña rioplatense, siglo XVIII y principios del XIX’, Boletín Nro 18 del Instituto de Historia Argentina y Americana Dr. Emilio Ravignani, 3ra serie, 2do semestre 1998, pgs. 7-33; DI STEFANO, Roberto, Abundancia de clérigos, escasez de párrocos: las contradicciones del reclutamiento del clero secular en el Río de la Plata, 1770-1840, Boletín Nro 16-17 del Instituto de Historia Argentina y Americana Dr. Emilio Ravignani, 3ra serie, 2do semestre de 1997 y 1ra de 1998, pgs. 33-59; PEIRE, Jaime. El taller de los Espejos. Iglesia e Imaginario. 1767 –1815, Edit. Claridad, Bs As, 2000; VIDAL, Gardenia y Pablo VAGLIENTE (Compiladores), Por la señal de la C ruz. Estudios sobre Iglesia Católica y Sociedad en Córdoba, s. XVII – XX, Ferreira Editor, 2001

[2] Nos parece interesante el comentario de los compiladores del libro sobre Iglesia y sociedad cordobesa citado arriba, que si bien se refiere a la temática misma de la historia eclesiástica, vale para nuestro tema: ‘Las razones que explican este desinterés de las últimas décadas no son demasiado diferentes de las ya expresadas por otros investigadores, que ven en los esfuerzos académicos lanzados desde la recuperación de la democracia en 1983, una marcada predisposición para abordar los que hasta entonces eran vistos como temas y sujetos no explorados, omitidos o mal conocidos, tales como los estudios de género, de los sectores populares, de las ideologías opuestas a las de la clase dominante, de la historia cultural, etc. También incidía el sostenimiento de una concepción o suposición equívoca del progresismo ideológico como algo contrapuesto al objetivo de conocer y estudiar mejor a este decisivo actor social; en ese sentido, no habría sido ajeno a esta ‘no-preferencia’ el oscuro papel jugado por la cúpula eclesiástica argentina durante la dictadura militar que irrumpió en 1976. En este contexto, el modesto sector dentro de la ‘academia’ local que implícitamente se presentó como renovador desestimó presentar así, por largos años, proyectos que buscaran investigar una historia social, política, económica, interesada en el accionar de la Iglesia en Córdoba’, pg. 10.

[3] Roberto DI STEFANO sostiene: ‘’El tradicional recelo que los ‘’laicos’’ inspiran en el mundo eclesiástico argentino se traduce a menudo en actitudes de obstrucción. Dilaciones, renuencias, mala voluntad, cuando no directamente puertas cerradas, suelen acompañar la vida de investigadores cuyo mayor pecado es no pertenecer al clero o no ser amigos de la casa’. Mas adelante reconoce que la ‘... apertura de puertas ha de ser reflejo de una apertura mental, apertura que debería verificarse también del otro lado’. El ‘horror historiae’ de la Iglesia Católica, Criterio 2281, abril 2003, pg. 156.

[4] Al respecto señala Nestor T. AUZA: ‘Cada reunión de historiadores de los temas eclesiásticos o de historia de la Iglesia suele ser una oportunidad para que se manifieste la inquietud, por todos compartida, de poder disponer la utilización de la documentación eclesiástica atesorada en curias episcopales o en los repositorios de las congregaciones y órdenes religiosas. En ese sentido se expresó de un modo especial, el Segundo y Tercer Encuentro de Profesores e Investigadores de Historia de la Iglesia (1988 y 1990) al dejar constancia en sus deliberaciones de la conveniencia de la apertura de tales repositorios’, La Iglesia Argentina, Bs As, Ciudad Argentina, 1999, pg. 164.

[5] Anota Aurelio TANODI: ‘Las funciones de las autoridades religiosas y su principal preocupación por lo trascendental, su servicio directo a Dios y la obligación inalienable de profesar y cumplir las enseñanzas de Jesucristo, no les permite preocuparse mucho de los archivos o documentos, los cuales son para ellos algo secundario’. TANODI, Aurelio. Manual de Archivología Hispanoamericana (Teoría y Práctica), pg. 185.

[6] En lo que van del año 2005 las personas que han consultado en el Archivo totalizan nueve: 6 de Santa Fe, 1 de Rosario, 1 de Buenos Aires y 1 de Concordia. Ocho son laicos y uno sacerdote. De entre los laicos, 1 es docente Universidad Nacional Litoral, 1 tesista doctorado de la Universidad Nacional de Rosario, 1 tesista de la Universidad Nacional del Litoral y 3 alumnos de Historia de la misma Universidad.

[7] En el Libro Inventarios I (1705-1829) se hallan las siguientes referencias a esta documentación que luego fue reclasificada: Antonio de Oroño recibe los papeles del Archivo Eclesiástico y Juzgado de Rentas de manos del Maestro Manuel Rodriguez, 17 de junio de 1748, pg. 54 y ss; Inventario Juzgado Eclesiástico entregado al Dr. Miguel de Leyva, 6 de matyuo de 1763, pg. 70 y ss e Inventario de los papeles del Archivo de la Iglesia Matriz, 22 de julio de 1781, pg. 91 y ss.

[8] Cfr. AZCONA SAN MARTÍN, Francisco, Los Archivos parroquiales, desde el Concilio de Trento hasta el siglo XX, Fuentes estadísticas históricas Nro. 25, abril de 1997.

[9] ‘Hordenamos y mandamos que todos los curas de nuestro obispado, así de españoles como de indios, tengan libro o libros de los bautismos, casamientos, entierros y padrón de todos los indios, grandes y pequeños; (...) y sepan que de todo los susodicho les tomarán cuenta nuestros visitadores’. MATEOS, F. El primer Concilio del Río de la Plata en Asunción, 1603. Missionalia Hispánica XXVI, 1969, pg. 99.

[10] Cfr. Circular 57/1986.

[11] ‘Cuide también el Obispo diocesano de que haya en la diócesis un archivo histórico, y de que en él se guarden con cuidado y se ordenen de modo sistemático los documentos que tengan valor histórico’.

[12] AASFVC. Archivo. Nota de la Directora del Archivo General de la Provincia al Arzobispo, 19 de junio de 1986.

[13] Cfr. AASFVC. Archivo. Nota del Arzobispo de Santa Fe a la Directora del Archivo General de la Provincia, 16 de marzo de 1987;Nota de la Directora del Archivo General de la Provincia al Arzobispo, 20 de marzo de 1987 y Nota de la Directora del Archivo General de la Provincia al Arzobispo, 16 de junio de 1987; DI BIASIO, Pascualina. Notas para la Guía del Archivo de la Arquidiócesis de Santa Fe, Revista del Arzobispado, ano LXXXVIII, jul-dic 1989, pgs 32-46.

[14] Cfr. AASFVC. Libro Títulos y Nombramientos (1936 – 1998), pg. 226.

[15] Esta disposición no es caprichosa en virtud de que los Archivos Eclesiásticos son de una persona jurídica distinta al Estado y están protegidos por el Acuerdo celebrado por la Santa Sede y la República Argentina de 1966. Respecto al Archivo Secreto, Cfr. Canon 489 del Código de Derecho Canónico.

[16] Cfr. GARIBAY ALVAREZ, Jorge. La función pastoral de los Archivos eclesiásticos. Allí señala: ‘La carta circular insiste en que anexo a los archivos haya un acervo bibliográfico que sirva de apoyo a quienes están vinculados con el acervo documental. Habla de que en este acervo bibliográfico se encuentren obras históricas-jurídicas de las instituciones eclesiásticas y también publicaciones que ilustren la historia de la Iglesia con el fin de ubicar al documento consultado en el espacio y en su propio tiempo’

[17] Cfr. AASFVC. Decreto del 4 de octubre de 2004

[18] Cfr. Ibidem nota 8; SUÁREZ, Teresa, Los registros parroquiales de Santa Fe como fuentes para al análisis histórico colonial y MONTENEGRO, Liliana, El valor investigativo de los libros de Fábrica y otros documentos contables producidos por Iglesias, Parroquias, Hermandades y Cofradías, en Revista del Arzobispado, Año LXXXVIII, jul-dic 1898, pgs. 3-12 y 13-25 respectivamente.

[19] Cfr. Nuestro trabajo ‘Una nueve fuente para el estudios de las Visitas Pastorales de Mons. Benito Lue y Riega, Obispo de Buenos Aires, 1802 – 1812, Revista de la Junta Pcial de Estudios Históricos, Nro. LVIII, pgh. 101-118.

[20] En el Libro I encontramos: Bautismos 1634 – 1663 y 1717 – 1732; Matrimonios 1637 – 1648, 1717 – 1732 y los efectuados en Parroquia Naturales 1734 – 1764 y Difuntos 1719 – 1732. En el II, Bautismos 1642 – 1713; Matrimonios 1643 – 1711 y 1714 – 1717 y Libro de Colectoría 1642 – 1712.

[21] El Libro I está inserto en el Libro I de la Iglesia Matriz y en el Libro II se encuentran actas bautismales del período 1761 – 1764)

[22] El primero de los tomos tiene insertas Actas matrimoniales 1764 - 1803

[23] En la actualidad este lugar corresponde a la Diócesis de Reconquista

[24] Se trata en verdad de 2 Libros, el I con un anexo suplementario y el II con un duplicado.

[25] El libro correspondiente a los años 1817 – 1818 se ha extraviado.

[26] Cfr. Entre otros trabajos PEÑA, Gabriela Alejandra. La Cofradía de Jesús Nazareno de Córdoba del Tucumán, Archivum XVIII, Bs As, 1998, pgs. 407-420, MARTINEZ, Ana María. Cofradía de Nuestra Señora del Rosario de Naturales en Córdoba del Tucumán, Archivum XXI, Bs As, 2002, pgs. 153-170; DI NUCCI, Luis. Cofradías en la sociedad colonial santafesina I, Trabajo presentado en año 2002 en Jornadas de Historia de la Junta Provincial de Estudios Históricos, inédito.

[27] Nos referimos a los Libros: I de Rescriptos y Facultades especiales; I de Autos, Edictos y Resoluciones; Correspondencia Oficial, Tm. I (1860 – 1873) y Tm. II; Correspondencia con los curas y otras autoridades subalternas, Tm. I y Tm II y de Títulos y Ordenes.

[28] El padre Sergio PAGANO, quién el 2001 se desempeñaba como Prefecto del Archivo Secreto Vaticano lo define como el ‘... conjunto de escritos redactados o recibidos por una institución en el curso de su propia actividad, escritos que, por su naturaleza y por el vínculo necesario, están destinados a ser conservados en dicha institución. Cit por KAUFFMANN, José Luis. Pastoralidad del Archivo Eclesiástico. Elementos básicos, pg. 9.

[29] Cfr. Carta Circular del 2 de febrero de 1997.

[30] Cfr. Juan Pablo II al CELAM, 12 de octubre de 1984. Para quienes deseen abordar el estudio de Parroquias en nuestra Arquidiócesis, ponemos a su disposición nuestro trabajo ‘Orientaciones y sugerencias para la investigación histórica sobre las comunidades católicas en pueblos y barrios de Santa Fe de la Veras Cruz y datación de sus orígenes’.

[31] Señala J. Ignacio TELLECHEA IDÍGORAS en ‘La Historia Local’: ‘Los alumnos de hoy son los custodios del mañana de los archivos parroquiales, del tesoro artístico; los responsables de la conservación, evolución o desaparición de un legado histórico, que no consiste solamente en papeles y piedras, sino también en tradiciones, formas de piedad, instituciones, etc. No se trata de cultivar el arqueologísmo, pero sí de educar en el discernimiento para apreciar, y en el acierto y responsabilidad para actuar. Cierta falta de sensibilidad y hasta barbarie de estos campos suele ir unida a un declive o a simple carencia cultural’. En el año 2001, la Commisione per la formazione permanente del presbiterio y el Archivio Stórico del Patriarcato di Venecia organizaron la jornada presbiteral : ‘¿Solo carte? Gli archivi delle parrochie tra memorie ecclesiale e problemi di gestione documentaria’, http://www.archivaecclesiae.org/semin

[32] Discurso del 26 de setiembre de 1963.

Publicado el: 13/01/2008 / Leido: 12784 veces / Comentarios: 0 / Archivos Adjuntos: 0

Compartir:
Dejar comentario

Comentarios