¿Qué es la paleografía? - Evolución histórica de la disciplina.

Publicado el: 05/06/2011 / Leido: 13230 veces / Comentarios: 0 / Archivos Adjuntos: 0

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lunes 23 de mayo de 2011

¿Qué es la paleografía? - Evolución histórica de la disciplina.


El primer objetivo de los artículos que serán publicados en el blog Conscriptio será el de establecer un conocimiento introductorio de las diferentes disciplinas, en primer lugar se va a tratar el concepto de paleografía desde la perspectiva histórica ya que ha tenido una constante evolución en los últimos siglos.

Temas a tratar.
  1. El nacimiento de la paleografía como ciencia auxiliar de carácter práctico.
  2. La paleografía como ciencia independiente con un método de análisis.
  3. La escritura como hecho social, la historia de la escritura
  4. Bibliografía.



Paleografía es un vocablo que el diccionario de la Real Academia Española define como: “Estudio de la escritura y signos de los libros y documentos antiguos”, lo que supone que la máxima autoridad de la lengua española refleja la definición extendida entre los profanos en la materia, pero a su vez enormemente alejada del alcance actual de la disciplina, ya que se limita a recoger su sentido etimológico y obvia la evolución conceptual que ha experimentado en los últimos tres siglos.

Si atendemos a la etimología de la palabra “paleografía” veremos que el término proviene de las palabras griegas “palaios” (antiguo) y “graphos” (escritura), por lo que su sentido original, aquél que le otorgaron los primeros diplomatistas del siglo XVII para definir al estudio de las escrituras antiguas, era el de un método práctico de lectura (arte de leer) y peritaje de escrituras, que necesitaban aplicar para el estudio del contenido jurídico de una documentación medieval, cuyos derechos comenzaban a ser objeto de diversas disputas legales. Se atribuye la primera mención del término al benedictino Jean Mabillon, pionero también de la disciplina diplomática, en su obra “De re diplomatica libri sex” de 1681. Mientras que el primer tratado de la disciplina se atribuye al benedictino al benedictino francés Bernard de Montfaucon que a principios del siglo XVIII publicó “Paleographia Graeca sive de ortu et processu litterarum graecarum”.

El método paleográfico alcanzó gran popularidad como ciencia auxiliar de la historia en el siglo XIX, debido a que la historiografía positivista sentía una veneración por el documento escrito como fuente primaria. Es en esta época cuando se forman los diferentes archivos nacionales a partir de la documentación incautada por la desamortización, iniciativa en la que evidentemente fue pionera la Francia revolucionaria con sus Archives Nationales (1794) y que después siguieron los restantes países continentales, inclusive España con su Archivo Histórico Nacional (1866), y también fue destacada la apertura del Archivo Secreto Vaticano (1881). Paralelamente se abrieron escuelas que forman paleógrafos titulados como L’École des Chartes en París (1821) o la Escuela Superior de Diplomática en Madrid (1856), y se elaboraron los grandes corpora documentales como los “Monumenta Germaniae Historica”.



Hasta mediados del siglo XX no se produjo el despegue definitivo de la paleografía como ciencia independiente, para ello tuvo que superar su “pecado original” de limitarse como utilidad práctica dirigida únicamente al estudio de la escritura producida en soportes blandos (papiro, pergamino, papel...) y con una cronología antigua-medieval. Un mérito que podemos atribuir al paleógrafo Jean Mallon, que en su libro “Paléographie Romaine” (1952) resolvió la dicotomía entre soportes blandos y duros, entre la paleografía y epigrafía, al opinar que no existe ningún conflicto entre ambas disciplinas ya que ambas estudian dos aspectos diferentes de las inscripciones, mientras la epigrafía profundiza en el contenido, la paleografía se limita al hecho gráfico que se da en todos los materiales que contienen escritura. Además el mismo autor, respecto a la problemática de la cronología, señala que el termino “paleos” es muy relativo ya que lo acontecido ayer ya es historia, por lo que no tendría sentido el aplicar la palabra neografía para el estudio de escrituras modernas.

Jean Mallon era uno de los miembros de la escuela francesa, un grupo de paleógrafos que superaron la aplicación práctica de la paleografía de lectura, para iniciar lo que se conoce como paleografía de análisis. Un método descrito por Leon Gilissen que sirve para clasificar las escrituras dependiendo de sus rasgos (forma, modulo, peso, ductus y ángulo), en función de los cuales se establece una adscripción en torno a una cronología, un espacio geográfico, y un determinado producto. A partir de este análisis se teoriza sobre la historia de la escritura como un proceso evolutivo que va ligado a la historia de la humanidad, una nueva perspectiva defendida por Giorgo Cencetti y la escuela italiana.

En 1953 se crea el Comité International de Paléographie, órgano dependiente de la UNESCO, eje de la gran evolución de la disciplina en la década de los cincuenta y epicentro de los mayores avances y los debates más polémicos, inclusive los dedicados a la terminología. Su crecimiento provocó su transformación en Comité International de Paléographie Latine (1985) con la aparición de otros comités dedicados a otras grafías como el Comité International de Paléographie Grecque (1981). Aunque también tuvo su importancia la progresiva introducción de la disciplina en los planes de estudio universitarios.



En los años finales del siglo XX, coincidiendo con la crisis de la concepción estructuralista de la historia y la irrupción de nuevas perspectivas de la historia sociocultural, los paleógrafos de la escuela italiana se replantean el método de construcción de la historia de la escritura, criticando la visión determinista que se había aplicado hasta entonces. Así como planteó Armado Petrucci, la paleografía debía de averiguar el porque de la escritura (función del producto escrito) e identificar quienes la utilizaban (historia del alfabetismo), por consiguiente la escritura era objeto de estudio como hecho social y manifestación cultural, en lo que se conoce como historia de la cultura escrita, una vía de investigación que actualmente marca la pauta de la disciplina.


  • CASTILLO, Antonio, y SÁEZ, Carlos, “Paleografía e historia de la cultura escrita: del signo a lo escrito”, en RIESCO TERRERO, Ángel (ed.), Introducción a la Paleografía y Diplomática general, Síntesis, Madrid, 1999, pp. 21-31.
  • CASTILLO, Antonio, y SÁEZ, Carlos, “Paleografía versus alfabetización. Reflexiones sobre historia social de la cultura escrita”, Signo, revista de Historia de la Cultura Escrita, 1, 1994, pp. 133-168.
  • MARÍN MARTÍNEZ, Tomás, Paleografía y Diplomática (Vol. 1), U.N.E.D., Madrid, 1991, pp. 15-64.
  • NÚÑEZ CONTRERAS, Luis, “Sobre el actual concepto de paleografía”, en V.V.A.A., Miscelánea de estudios dedicados al profesor Antonio Marín Ocete (Vol. II), Granada, 1974, pp. 813-844.
  • PETRUCCI, Armando, Alfabetismo, cultura y sociedad (traducción al castellano de Juan Carlos Gentile Vitale), Gedisa, Madrid, 1999.
  • POULLE, Emmanuel, “Histoire du Comité International de Paléographie Latine”, Archiv für Diplomatik, 50, 2004, pp. 207-220.

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