LAS CONSTRUCCIONES Y EQUIPOS DE ARCHIVO EN LOS PAÍSES TROPICALES.

Publicado el: 26/10/2009 / Leido: 8956 veces / Comentarios: 0 / Archivos Adjuntos: 0

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LAS CONSTRUCCIONES Y EQUIPOS DE ARCHIVO

EN LOS PAÍSES TROPICALES.


Autor: Michel Cuchein.

Inspector General, dirección de los Archivos de Francia, París.


1. Introducción.


La noción de "países tropicales" es base sutil en la práctica. En lenguaje corriente se aplica no solo a las zonas tropicales propiamente dichas, sino también a las ecuatoriales y subtropicales, y de manera general a todas las regiones donde reina un clima cálido y húmedo en forma permanente o alterna según las estaciones.


El término "países tropicales" abarca entonces regiones geográficamente muy diferentes, repartidas en África, Asía, Oceanía, América y Europa, que en su conjunto pertenecen a la zona de los climas tropicales llamados templados. La totalidad de las Antillas (Caribes)hacen parte de ella.


Este tipo de clima lleva consigo condiciones de conservación nocivas en extremo tanto para los documentos de archivo como para las construcciones mismas, por diversas razones, por diversas razones:


- Exceso de calor y de humedad que obra directamente sobre los pegantes, las materias orgánicas (sobre todo las fibras de celulosa, el cuero, el pergamino) y las tintas, así como sobre los elementos metálicos tales como ganchos, alfileres, etc. y en general sobre todos los materiales de los documentos y de las construcciones.


- Exceso de luz solar (radiación ultravioleta) que opera sobre la celulosa, sobre las tintas, sobre todos los pigmentos coloreados.


- Proliferación de los hongos(mohos) favorecida por el calor y la humedad.


- Proliferación de los insectos y roedores incrementada por el calor y la humedad.


Fuera de lo anterior, ciertas regiones de clima tropical, principalmente las Antillas, están sometidas a otros peligros en la custodia de los documentos de archivo:


- Ciclones, inundaciones, altas mareas de origen sísmico o volcánico.


- Sismos y erupciones volcánicas.


Por todas estas razones, los edificios destinados a la conservación de documentos en países tropicales deben presentar, para asegurar al máximo la custodia de los documentos, diversas características que los distinguen de los edificios de archivo que se construyen en países templados. Deben también en sus partes dedicadas al trabajo personal de los servicios de archivo o de los investigadores, así como en los otros lugares abiertos al públicos, ofrecer condiciones seguras de residencia compatibles con el clima.


Por ultimo los equipos técnicos han de asegurar no solo la salvaguardia de los documentos contra los agentes de destrucción, sino también y en la medida de lo posible, la restauración de los documentos deteriorados.


El complejo de estas disposiciones arquitectónicas por una parte, de estos equipos técnicos por otra, es lo que define las características de las construcciones y equipos de archivo en países tropicales.


El presente trabajo concierne pues únicamente, a las construcciones y equipos de depósitos de archivo, a lo que es especifico de los países tropicales. Para todo lo atinente a los problemas de construcción y de equipos de archivo en general, habrá que acudir a las obras de base consagradas a tales temas(2).



2. NOCIONES GENERALES SOBRE LA CLIMATOLOGÍA Y LA CONSERVACIÓN DE LOS DOCUMENTOS DE ARCHIVO.


La humedad y el calor inciden en los elementos constitutivos de los documentos de archivo provocando al tiempo procesos de desintegración interna (acción fisica-quimica) y proporcionando el desarrollo de los hongos y de los insectos (acción biológica).


El calor y la humedad son de suyo peligroso, pero combinados son particularmente nocivos, y en proporciones que han sido estudiadas en los laboratorios(3).


Efectivamente el punto de saturación del aire (o punto de rocío) es tanto más alto cuanto más elevada es la temperatura. La cantidad de vapor de agua que puede contener un metro cúbico de aire es de 8 gr. a 10 grad. C. de 15 gr. a 20grad. y de 48 gr. a 40 grad. C.


Al bajar la temperatura se disminuye simultáneamente el punto de saturación y se provoca la condensación, es decir la fluencia.


Dicho discenso no interesa desde el punto de vista de la conservación de los documentos si va acompañado de desecamiento del aire, de suerte que disminuye la tasa de humedad relativa (ya que la humedad relativa es la relación entre el peso del vapor de agua que ese volumen de aire podría contener a la misma temperatura).


Sabemos que los países tropicales se caracterizan en su conjunto por una temperatura elevada y por la temperatura media del año es de 25,3 grados C. (23,5 Grad. en Enero; 26,7 Grados C. en Julio) y la humedad relativa de 80%(70% en febrero, 84% en Octubre-Noviembre), En otras zonas del trópico las variaciones estacionales son más marcadas (por ejemplo en los países monzónicos) pero las medias anuales permanecen siempre elevadas. En comparación, la temperatura media de París es de 10,2 Grad. C. y la humedad relativa de 74% en Roma estas cifras son respectivamente de 15,6 Grad. C. y 63%. Las condiciones climáticas óptimas para la conservación de los documentos de archivo han sido objeto de varios estudios técnicos cuyos resultados no coinciden siempre en un todo. La tasa de humedad relativa óptima la han situado algunos autores entre 45% y 60%; metros entre 55% y 65%; de igual manera la temperatura óptima es de 15 Grad. y 22%; ora entre 15 Grad. y 18 Grad. C.(4). Sea lo que sea - y cierta margen es de veras aceptable- unas cuantas reglas siguen siendo irrebatibles:


- Una humedad relativa superior al 65% es perjudicial para los papeles, los cueros, los pegantes, las tintas;


- Una humedad relativa inferior al 45% expone el desecamiento el pergamino , el papel, la madera, las pegas, el cuero;


- Las micropeliculas y otros negativos fotográficos necesitan una humedad relativa bastante baja (45%-50%) y una temperatura inferior a 20 grad.C.


La sola aproximación de estos datos revela que la conservación de los documentos de archivo en países tropicales exige medidas de desecación y de enfriamiento del aire ambiente, sin lo cual los procesos de degradación química y biológica acarrean un rápido deterioro de los documentos.


Agreguemos que si la atmósfera de las zonas tropicales está a menudo menos contaminada desde el punto de vista químico que la de las regiones industrializadas de las regiones templadas, la fuerte salinidad del aire de las islas, agravada por poderosos vientos, constituye peligro suplementario para los documentos de archivo.


Este problema del calor y la humedad es primordial para la conservación de los archivos en países tropicales. A él están más o menos vinculadas casi todas las disposiciones a que aludimos a lo largo de esta exposición.



3. LOS HONGOS, BACTERIAS E INSECTOS DE LOS PAÍSES TROPICALES, CONDICIONES CLIMÁTICAS DE SU DESARROLLO.


No está en nuestro propósito enumerar aquí los hongos, bacterias e insectos que se combaten en los documentos de archivos en países tropicales; en todas las obras consagradas a la conservación de archivos y bibliotecas se encontrarán abundantes referencias.


Tan solo traeremos a cuenta las conclusiones de los estudios sobre el tema en lo tocante a las condiciones climáticas del desarrollo de estos entes perjudiciales. Los hongos proliferan por encima de una temperatura de 22 Grad. C. y la humedad relativa superior al 65%, con una proliferación por los sitios sombríos y poco aireados; en cuanto a los insectos que atacan el papel, son todos más o menos lucifugos y gustan de los lugares húmedos, calientes y oscuros.


Los comejenes, particularmente dañinos en países tropicales (6). viven (según las especies en numero mayor de 900) en el suelo, en la madera, en el papel, en todo paraje donde el calor, la oscuridad y el estancamiento del aire se hallan asociados a la presencia de un material celuloso susceptible de servirles de alimento.



4. LA LUZ SOLAR Y LA CONSERVACIÓN DE LOS DOCUMENTOS DE ARCHIVO.


La luz solar ( y en menor medida la luz lunar) conlleva una proporción variable de rayos azules, violetas y ultravioletas, cuya nocividad para la conservación de los documentos de archivo ha sido estudiada frecuentemente y puesta en evidencia(7).


Según esto, la luz de los países tropicales, en razón de la altura del sol sobre el horizonte y de la intensa ozonización, es particularmente rica en rayos de esa naturaleza, como muy bien lo saben los fotógrafos, obligados a servirse de filtros y de pantallas para evitar los fenómenos de sobreexposición.


No hay, sin embrago, que descuidar el hecho de que los rayos ultravioletas de la zona inferior del espectro (por debajo de 300 milimicras) tienen un gran poder germicida y fungicida y que a ese tenor es peligroso excluirlos totalmente de las construcciones de archivos; se saber por lo demás el papel que desempeña la luz solar en la lucha contra los comejenes y demás insectos lucifugos.



5. CONCEPCIÓN GENERAL DE LAS CONTRUCCIONES DE ARCHIVO, EN PAÍSES TROPICALES. LOCALIZACIÓN Y ORIENTACIÓN.


El papel de un servicio de archivos no es diferente en países tropicales del que juega en los países templados. Aquí y allá se trata de asegurar siete funciones básicas.

- recibo de los documentos.

- selección, clasificación e inscripción de los documentos.

- conservación de los documentos.

- reparación de los documentos deteriorados.

- los documentos a disposición de los usuarios,

- fotografía/microfilmación de los documentos.

- (eventualmente)exposición de los documentos.


A lo anterior podemos agregar una octava función: la destrucción de los documentos considerados sin interés histórico.


El plano de una construcción de un archivo es pues, en principio, idéntico en países tropicales y templados. Sin embargo, los factores climáticos enunciados arriba acarrean cierto numero de consecuencias especiales en la concepción del edificio y en la ubicación y orientación adecuadas:


a) Se evitarán los terrenos peligrosos o insalubres: terrenos inundables o pantanosos, costas marinas(riesgos de marejadas o fuertes tempestades) terrenos resbaladizos o que ofrecen contingencias de derrumbe, terrenos sometidos a posibles erupciones volcánicas, terrenos infestados de termitas. Naturalmente que, cualquiera que sea el clima, hay que evitar las vencidas perjudiciales: fábricas químicas, depósitos de explosivos, objetivos estratégicos;


b) Los edificios de archivo se ubicarán hasta donde sea posible en zonas abrigadas de los vientos cargados de humedad y de sal, y se orientarán las fachadas de modo que se protejan de los vientos.


c) Se seleccionarán los procedimientos de construcción que garanticen la mejor protección contra la lluvia y la humedad del suelo, así como la óptima circulación del aire;


d) Se esquivarán en la construcción los materiales altamente conductores del calor o deteriorables por la humedad, los hongos o los insectos(principalmente los comejenes);


e) Se buscará hasta el máximo la protección contra el exceso de irradiación solar;


f) La protección contra las termitas, los sismos y los ciclones deberá ser objeto de disposiciones especiales según los casos (ver abajo 6, e, f y g).


g) Para hacer fácil la lucha contra los incendios lo mismo que la desinfección eventual de los locales, se harán esfuerzos para dar a las salas donde se conservan los documentos de archivo dimensiones reducidas hasta donde sea posible (100 m2 máximo)



6. MATERIALES Y PROCEDIMIENTOS DE CONSTRUCCIÓN. GENERALIDADES.


Las pocas indicaciones que siguen no tienen otro propósito que llamar la atención de los arquitectos sobre algunos puntos esenciales, específicos de los países tropicales, dejando bien claro que en líneas generales todos los elementos de trabajo serán escogidos en función de la protección contra los peligros climatológicos y telúricos locales:


a) FUNDACIONES.


Es altamente recomendable levantar el piso de los edificios sobre pilares de hormigón, de manera que permita buena circulación del aire entre el suelo natural y el piso. Múltiples son las ventajas de esta formula:

- protección contra la humedad del piso,

- protección contra las inundaciones,

- protección contra las termitas.


En ningún caso han de guardarse documentos de archivo en el subsuelo. Para las zonas de sismos, ver más adelanten e).


b) Muros y techos.


Muchos y techos deben ser planeados para un aislamiento térmico e hidrométrico óptimo; se escogerán entonces materiales y revestimientos termoaislantes e hidrófugos.

Los techos serán especialmente estudiados para resistir los vientos intensos (ciclones) o las lluvias tropicales; los elementos de cobertura(pizarras, laminas de amianto, aluminio) estarán fuertemente ajustados. No se aconsejan las terrazas horizontales en razón de los riesgos de infiltración en caso de lluvias intensas.


Para preoteger la construcción contra las lluvias y el sol, los techos voladizos que forman aleros son tradicionales en países del trópico, con balcones o galerías formando pantalla frente a las fachadas cubiertas de vidrio. Es una formula a todas luces excelente, excepto quizás para los riesgos de robo nocturno.


Magnifica protección térmica la ofrece un doble techo con vacío de aire intermedio; no obstante, es preciso velar porque esta solución no se adopte en detrimento de la solidez, sobre todo en casos de ciclones. En su defecto, se recomienda una capa aislante debajo del techo.


La madera empleada en la construcción será tratada de manera especial contra las termitas.


Los elementos de metal expuestos al aire exterior, sobre todo en zonas marinas, serán tratados especialmente contra la corrosión(8).


c) La armazón y los estantes.


Desde hace más o menos medio siglo es costumbre construir los depósitos de archivo según el sistema de armazón metálica autocargante, sistema en el cuál la armazón delos anaqueles sostiene el mismo tiempo los pisos.


El clima tropical no ofrece incidencias directas sobre este punto, a condición de que el metal de la armazón, como de los estantes, sea convenientemente tratado contra la herrumbre y la corrosión salina(9cf. arriba, b).


En cambio, no es aconsejable la armazón metálica en zona de sismos si ha de levantarse sobre varios niveles (más de 2 0 3). La construcción de esta armazón debe hacerse siempre conforme a las reglas propias de las zonas sísmicas (cf. arriba e.) para evitar que se desplome en caso de sacudida.


d) Aberturas o vanos.


Las aberturas(puestas o ventanas) deben estar protegidas contra el impacto solar y contra los ciclones; la galería o balcón exterior(arriba, b) es excelente por este impacto. Son indispensable también postigos o persianas sólidas. Se recomiendan vidrios filtrantes(inactinicos) y aislantes para las ventanas de los locales de vivienda y de trabajo.


e) Precauciones especiales contra los sismos.


Las contrucciones en zonas sísmicas deben obedecer a diversas prescripciones técnicas tratadas en las publicaciones especializadas. Anotemos las principales:


- Fundaciones homogéneas profundamente ancladas en el suelo y enlazadas metálicamente; ligazón resistente entre fundaciones y superestructuras;

- Muros eslabonados horizontal y verticalmente;

- Escaleras y entablos rígidos, empotrados en la armazón o en los materiales de liga de los muros;

- Disposiciones especiales para las aberturas o vanos(marcos rígidos, pegados a la armazón o a las trabazones de los muros)y las canalizaciones;

- Subdivisión en bloques rectangulares con articulaciones de separación o de dilatación en construcciones de diseño complejo;

De manera general, se deben evitar en zonas sísmicas:

- Las construcciones en alturas,

- Los materiales de construcción frágiles que resisten mal a los impactos,

- Las armazones livianas que corren riesgo de dislocarse en caso de sacudidas.


f) Precauciones especiales contra los ciclones y lluvias tropicales.


Ver lo dicho antes a propósito de los techos y vanos. Velar por el perfecto estado de los canales y tuberías. Asegurar el rápido flujo de las aguas.


g) Precauciones especiales contra las termitas.


Evitar plantas y árboles junto a los muros de la construcción. Arrancar sistemáticamente todas las cepas de arboles en el espacio más ancho posible alrededor de la construcción. Aislar esta zona por una de cemento a campo raso, fácil de controlar. En las áreas muy infestadas rodear la edificación de un foso de 1 m. de ancho y 1,50 de profundidad y paredes verticales. Levantar todo lo posible la construcción sobre pilotes de hormigón (cf. arriba a). Los pilotes deben estar provistos de defensas antitéticas o gorgueras metálicas que impidan a los comejenes subir. Igual protección para las canalizaciones. Todos los elementos de maderas serán tratados especialmente contra las termitas (producto a base de pentaclorofenol). Pueden aplicarse sobre los muros o sobre los pisos baños o capas a base de sales de Wolman (flúor, cromo y dinitrofenol) o de pentaclorofenol, a condición de que no haya contacto alguno con los documentos.



7. CLIMATIZACIÓN, VENTILACIÓN, FILTRACIÓN DEL AIRE.


Se ha vuelto común, de quince a veinte años atrás, climatizar (dotar de aire acondicionado) en los países tropicales los locales destinados a la conservación de documentos y bibliotecas, igual que los locales de trabajo y de vivienda.


La climatización es un conjunto complejo de técnicas (recalentamiento-enfriamiento-humectación-ventilación), que permite, en principio mantener una temperatura y un grado higrométrico contante en un local determinado. Para los locales de archivo la temperatura ideal es por lo común del orden de los 18 Grad. C., y la humedad relativa del 55% para los locales de trabajo y vivienda, las condiciones varían de acuerdo con las costumbres de la región y con el clima ambiente, pero puede aceptarse que una temperatura de 23 a 25 grad. C. y una humedad relativa del 55% constituyen, en un país cálido, una climatización confortable(10).


Los resultados de la climatización para la conservación de archivos son un conjunto ciertamente excelentes, pero no deben hacer olvidas dos inconvenientes reales:

- elevado costo de instalación y funcionamiento, consumo de energía cara, sobre todo en periodo de alza. A mayor volumen de aire climatizado, mayor precio de fábrica).

- riesgo de avería técnica, particularmente peligrosa en razón de los cambios bruscos de temperatura y de hidrometría que provocan y propician al máximo el nacimiento de hongos.


En realidad, para lo que atañe a la conservación de documentos, una temperatura del orden de los 25 grad. C., normal en un país tropical, no seria muy nociva por sí misma si no estuviera asociada a un alta humedad relativa.


Por ello puede considerarse como positivo y suficiente para los locales de conservación un tratamiento pareado de desecación más ventilación/filtración sin enfriamiento, y reservar la climatización propiamente dicha para los locales de trabajo y vivienda.


La desecación del aire se garantiza por el empleo de deshidratantes sólidos o líquidos, los más corrientes de los cuales son el hielo o sílice, en forma de gránulos que absorben una parte del vapor de agua contenido en la atmósfera, y e cloruro de litio.


El hielo de sílice y los demás deshidratantes sólidos o líquidos se utilizan en aparatos que aseguran a un tiempo la circulación y la renovación del aire y la regeneración del deshidratante después de usado; se conocen con el nombre de "desecadores de aire" o "deshumectantes". Estos aparatos consumen mucho menos energía que la climatización propiamente dicha y son en general de funcionamiento y manejo muy sencillos. Los aparatos para deshidratantes sólidos son los más descomplicados pero también los más complejos; pero de una mayor precisión reguladora (11).


La filtración de aire ofrece grandes ventajas en los países tropicales para eliminar, de un lado, las esporas de los hongos, larvas de insectos y polvo en suspensión en la atmósfera, y de otro la sal abundante en el aire marino, sin olvidar (en las regiones urbanizadas o industriales) los elementos contaminantes. Todo sistema de desecación/ventilación debe estar previsto, a la entrada del aire, de filtros apropiados(filtros llamados "de capa porosa").


Una vez asegurada la desecación del aire, con o sin enfriamiento es importante controlar permanentemente su eficacia. Para tal fin todo depósito de archivos en un país tropical debe estar equipado de termohidrómetros registradores, que trazan sobre una cinta de papel, que enrolla y desenrolla mediante un mecanismo de reloj, la doble curva de la temperatura y de la humedad relativa. Estos aparatos van colocados en diferentes sitios de la construcción y sus cintas se examinan cada semana.


En caso de duda sobre la humedad de los muros, puede apelarse a los servicios de firmas especializadas que procederán a medir por medio de aparatos con electrodos. El tratamiento de la humedad en los muros es complejo y requiere a menudo trabajos de arquitectura para sanear las fundaciones; la aplicación de un revestimiento hidrófugo sobre un muro húmedo puede dar momentáneamente buenos resultado, pero es raro que resuelva de un todo el problema(12).


En resumen:


- un control permanente del binomio temperatura/hidrometría es absolutamente necesario en los depósitos de archivo en países tropicales;

- la climatización completa no es siempre indispensable en la totalidad de los locales;

- a falta de climatización los locales de conservación de archivos deben estar equipados de un sistema de desecación de aire por deshidratación con ventilación y filtración del aire a la entada.

- la sola desecación del aire por medio de deshidratantes sin ventilación es insuficiente, pues la circulación copiosa del aire es elemento es esencial en la lucha contra los hongos e insectos;

- cuando, a falta de medios financieros, es imposible pensar en la instalación de un sistema de desecación/ventilación, hay que esforzarse al menos por asegurar a) una aireación continua mediante ventanas bien protegidas contra la lluvia y el sol, y/o bocas de aireación convenientemente dispuestas; b) una desecación del aire por medio de hielo de sílice o de otro deshidratante; c) un minimo de filtración del aire gracias a enrejados metálicos o compuestos de hilos textiles sintéticos.



8. LA PROTECCION CONTRA EL EXCESO DE LUZ SOLAR.


En estos tiempos las bibliotecas y depósitos de archivo estaban provistos frecuentemente de anchas ventanas para evitar tener que introducir medios de alumbrado artificial que ocasionaran amenazas de incendio. Por esta razón, los rayos ultravioletas hicieron grandes estragos en los documentos expuestos así a la luz solar.


De veinte a treinta años acá los arquitectos han renunciado a este exceso. Algunos de ellos han llegado a proscribir totalmente las ventanas en los locales de conservación de libros y documentos. No obstante, no deben subestimarse los inconvenientes de una oscuridad total para los documentos:

- obligación de una climatización eficaz en forma permanente, con todos los riesgos ya mencionados en caso de avería;

-obligación de utilizar el alumbrado eléctrico para todas las investigaciones o trabajos;

- privación de papel germicida y fungicida de los rayos solares. Es posible evitar estos inconvenientes sin detrimento de una protección satisfactoria de los documentos contra los rayos ultravioletas. Basta para eso:


a) limitar hasta el máximo las superficies cubiertas de vidrio. En los países tropicales pueden mantenerse las siguientes proporciones: 1/5% de la superficie total de las fachadas para las que reciben todo el sol; 1610% de la superficie total para las fachadas no expuestas al sol;


b)proveer todas las superficies cubiertas de vidrio de dispositivos protectores(quitasoles, pantallas) de manera que eviten la penetración directa de los rayos solares en el local;


c) disponer los extremos de las estanterías perpendicularmente a las superficies cubiertas de vidrio;


d) colocar los documentos en cajas de cartón;


En el caso de construcciones viejas con superficies de vidrio demasiado grandes, puede reducirse el problema;


a) cerrando el mayor espacio de estas superficies con cortinas opacas o con postigos, o si es el caso, con diapositivas de mampostería;


b) dotándolas de vidrios coloreados filtrantes. Experiencias han demostrado que el vidrio más eficaz para filtrar el exceso de rayos ultravioletas es el vidrio al sulfuro de cadmio (vidrio amarillo-naranja); por desgracia es demasiado costoso. Los vidrios de doble espesor con lana de vidrio intermedia constituyen un buen aislante térmico, pero no tienen poder especial de filtración.



9. EL ACONDICIONAMIENTO DE LOS DOCUMENTOS.


Designamos con el término "acondicionamiento" al conjunto de técnicas y materiales utilizados para aislar los documentos contra los agentes externos.


Este aislamiento es necesario en todos los climas, peor sobre todo en los países tropicales, dadas la gravedad y variedad de los peligros propios de estos climas. Primero que todo, es preciso eliminar en clima cálido y húmedo, todo elemento metálico propicio a enmohecer. Habrá que librar pues con el mayor cuidado a los documentos de los alfileres, ganchos, pinzas metálicas, etc. que pudieran encontrarse en ellos. Se les retirará, si es preciso, de las carpetas de pinzas o ganchos metálicos en donde fueron dejados.


Cajas de cartón sólido, ojalá con ángulos reforzados, constituyen para los documentos la más eficaz de las protecciones contra la luz, el polvo, la humedad, y en cierta medida, contra los insectos.


Habrá que procurarse conseguir cartones suficientemente grandes para los bordes de los documentos no se doblen ni se arruguen. En el interior de las cajas los documentos no deben estar demasiado apretados ni muy holgados. La colección de los cartones de plano(mejor que de lado) evita a los documentos doblarse sobre sí mismos, peligro de gravedad especial en clima húmedo.


A falta de cajas de cartón, los documentos serán cuidadosamente empaquetados en cubiertas o sobres de papel fuerte("kraft") que cubra los documentos por los seis lados.


Los paquetes o legajos se mantendrán cerrados por cordoncillos planos o fajas, y se evitará apretarlos demasiado para no correr el peligro de desgarramiento de los papeles.


Los sistemas de cierre con ganchos o hebillas de metal estarán proscritos para evitar el moho.


Grandes carpetas de papel fuerte, fabricadas en las dimensiones de los legajos de documentos, son protección satisfactoria, a condición que estén provistas de medio adecuado para un cierre cómodo.


Para evitar la condensación de la humedad, las cajas y legajos de documentos no serán colocados directamente contra los muros de los locales, de madera que la circulación del aire por todos sus lados esté garantizada.


La acidez de los papeles y cartones es un peligro que no debe pasar inadvertido (según la expresión de G.M. Cunha, ella es "el archienemigo" de los papeles)(13).


Es pues de desear que no se utilicen, para las cajas de archivo y para empaquetar los legajos, sino cartones y papeles de débil tasa de acidez (PH igual o superior a PH5); pero las más de las veces hay que reconocer que los archivistas no tienen la posibilidad de influir sobre la selección de los materiales de que se sirven los fabricantes: para proteger los forros o cubiertas de los libros y documentos contra los insectos y hongos, se recomienda impregnarlos de una cera o barniz especial (comercializado en Francia con el nombre de cera 212, patente del Centro Nacional de la Investigación Científica).



10. LAS ESTANTERIAS O ANAQUELES.


Los estantes metálicas se utilizan universalmente para el equipo de las bibliotecas y depósitos de archivo. Los de madera tienen el inconveniente de ser combustibles y fácilmente atacables por las termitas.


Contra los inconvenientes del clima tropical los estantes metálicos deben presentar algunas características especiales:

- protección perfecta contra el orín, sobre todo en los dobleces de la lámina metálica; se impone entonces un revestimiento integral por medio de una pintura esmaltada sólida, sin burbujas ni estrías;

- circulación del aire para evitar el desarrollo de los hongos en los espacios no aireados (14): evitar pues hasta el máximo las cerraduras compactas y adoptar por el contrario los sistemas de travesaños o escalas que dejen al aire pasar libremente por entre los anaqueles.



11. LA LUCHA CONTRA LOS INSECTOS Y LOS HONGOS. LA DESINFECCION.


La lucha contra los hongos e insectos se ejerce en dos niveles: preventivo y curativo.

Vimos antes las medidas preventivas (selección de los materiales de construcción y de revestimiento, procedimientos de construcción, climatización/ventilación...) entre los cuales no podemos olvidar el papel que desempeña la higiene escrupulosa, es decir el aseo frecuente de los locales y de los contornos y accesos (cf. adelante 14) y la desinfección de los documentos que llegan de fuera.


A pesar de todas estas preocupaciones, puede suceder que sobrevengan invasiones de hongos y/o insectos y se necesiten de urgencia medidas curativas.


- Supervisión de los locales; registro de los posibles daños.


Es el deber de todo archivista, sobre todo en países tropicales, ejercer vigilancia frecuente y regular de sus locales para detectar las eventuales invasiones de hongos e insectos. debe hacerse una visita rigurosa del edificio una vez al mes; fuera de ello ha de cumplirse además una visita después de todo incidente susceptible de consecuencias penosas(tempestad/ciclones) (…)



No es posible, sobre todo en los depósitos de archivos de poca importancia, realizar la construcción y el equipo conforme en un todo a estas recomendaciones.


Pero es necesario al menos, en cualquier circunstancia, llamar la atención de las autoridades gubernamentales y administrativas sobre los peligros que corren los archivos, que son la memoria cultural de un pueblo, sino están protegido contra sus enemigos climáticos por un mínimo de equipos apropiados. El aporte financiero que representa la construcción o la instalación de un depósito de archivos es necesidad absoluta para una nación si no quiere que se pierda su patrimonio histórico y quede herido de amnesia. Esta obligación corre pareja con el clima que amenaza o no los papeles de destrucción acelerada. Toca a todos los archivistas del mundo, agrupados en el seno del consejo Internacional de Archivos, hacer tomar conciencia de ello a los gobernantes de las diversas naciones.

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