“Biblioteca y Archivo, Archivo y Biblioteca, una relación esencial”

Publicado el: 22/10/2008 / Leido: 9365 veces / Comentarios: 0 / Archivos Adjuntos: 0

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 “Biblioteca y Archivo, Archivo y Biblioteca, una relación esencial”

Ernesto O. Carrizo – San Juan (Rep. Argentina)

Resumen:

Se analizan en grandes trazos ambas instituciones desde lo social, sus necesarias vinculaciones para el mejor servicio a sus comunidades, así como los elementos diferenciadores en su funcionamiento y dinámica socioinstitucional. Se analiza el marco de construcción sociocultural de la persona humana, en el que intervienen como instituciones fundamentales los archivos, bibliotecas y museos. De esta trilogía, haremos referencia solo a dos, bibliotecas y archivos. Se plantea la relación  de las bibliotecas en los archivos, especialmente en los casos de los sistemas de archivos de gestión y los históricos.

Cuando hablamos de Biblioteca, en particular a la públicas y populares[1], estamos haciendo referencia a un activo espacio sociocultural de formación y construcción de la persona. Persona humana en todos los aspectos que conlleva esta expresión. La persona humana es resultante de una construcción social inacabada. Por eso decimos que el hombre es un ser biopsicosocial, codificado en valores, y en permanente estado de construcción y de cambio. Es un individuo comunitario. Si lo analizamos biológicamente, al momento de la concepción en el vientre materno, ya contendrá todo lo relativos a sus aspectos biológicos, no así los que lo caracterizaran como persona.

La construcción de la persona humana comienza en el vientre materno, continua en el espacio familiar (madre, padre, básicamente), en el sentido de primera malla de contención social, y considerando la evolución que el concepto de familia presenta hoy en el campo epistémico de las ciencias sociales, en que se habla mas de hogar. Que es el lugar en el que vivo, con quien vivo y con quienes comparto mi vida, con toda la gama de posibilidades que pueden hoy presentarse[2]. Y de allí se va expandiendo paulatinamente a otros espacios sociales y comunitarios que van aportando lo suyo, esencialmente el imaginario social colectivo, concepto difícil de caracterizar de visualizar, pero que esta presente en todos nuestros momentos de vida. Que ya en los aspectos primigenios son aportados esencialmente por la familia, y básicamente por la madre. (Por ejemplo, los colores de ropas de varones y de nenas; juguetes que son de nenas y de varones y los de usos exclusivo para uno y otro, etc.).Y es esta comunidad  la que aportara las nota de identidad, el sentido de pertenencia y los grupos de referencia. Será esta construcción sociocultural la que aportara el sentido de la otredad. El que se es  quien es, en función de lo que el otro es para mí. Decimos que esta construcción social es esencialmente educativa, y aquí hacemos referencia a Emile Durkheim que señala “la educación es la acción ejercida por las generaciones adultas sobre las que todavía no están  maduras para la vida social. Tiene por objeto suscitar y desarrollar en el niño un cierto número de estados físicos, intelectuales y morales que le exigen la sociedad política en su conjunto y el medio especial al que esta particularmente destinado. La educación es una socialización de las generaciones nuevas”[3].

En este sentido podríamos decir también, que la biblioteca es una construcción sociocultural, asentada en medios, mediada por tecnologías, y codificada en valores. Es un espacio de convivencia comunitaria, en el que los aspectos etarios no son estrictamente relevantes para participar en la misma. Están conducidas por un adulto, que es un bibliotecario o bibliotecólogo[4], según los escenarios de esta vastísima geografía socio comunitaria que comprende la Republica Argentina, e incluso de Iberoamerica. Sus “puertas” se abren para niños, adolescentes, adultos, adultos mayores. No exige pertenencia a una determinada ideología, y puede que no lo haga con respecto a una cultura determinada, o subcultura. Seguramente priorizara aspectos del lenguaje escrito, y de los correspondientes a la alfabetización tradicional, y en algunos casos, la alfabetización  informática o digital. Y allí, en el escenario “biblioteca”, tendremos una vivencia completa de la puesta en  “vivo” de las norma de convivencia vigente ( la consideración del otro, el respeto a las preferencias y gustos del otro, la convivencia básica en cualquier comunidad  según sus propias reglas vigentes. El principio del “orden de llegada”. Como se establecen las prioridades de atención de sus “usuarios”. Los elementos discursivos que utiliza, lo explicito y lo implícito, el lenguaje de los gestos. La calificación o descalificación  de expresiones, o recursos materiales y tecnológicos. La aceptación o rechazo de actitudes sociopolíticas de la vida cotidiana, etc.), (curriculum oculto, tal vez?). También podremos observar la dinámica de las relaciones grupales. Comportamiento de adultos, adolescentes y niños entre si y hacia el interior de los diversos estratos etarios.

Allí estarán presentes los valores vigentes en esa comunidad, desde la solidaridad a la consideración del otro.

Es en esa etapa  de plena acción dinámica, en que se relacionan las personas, en que se produce, (en una manera no pensada como tal, no buscada explícitamente), la construcción de parte de su imaginario social colectivo (cultura). Es en esos momentos en que se transmiten  pautas y valores, conductas sociales que hacen la integración y vigencia comunitaria, o antisocial, que van  reformando o desconstruyendo un espacio cultural.

Es importante señalar que se producen una serie de intercambios, que incluso no están mediados directamente por los contenidos informacionales presentes en la colección de la biblioteca, sino por los conocimientos directos de los actores intervinientes.  Intercambios de opiniones acerca de determinados grupos musicales, o de determinados artistas, intercambios de opiniones acerca de ciertas tiras  o culebrones de la TV. Noticias e informaciones de la vida cotidiana del barrio, o de la villa, o intercambios de iteres familiar o de amistades. Formación  en el manejo de videos juegos novedosos para alguno de los circunstanciales concurrentes al edificio de la biblioteca. Intercambio de información acerca de donde poder resolver ciertas cosas, o de quienes les pueden informar  acerca de las mismas. Formación de grupos de amigos, y en ocasiones de relaciones afectivas de parejas.  Es decir toda una dinámica de flujo “informacional” y no informacional (afectivos) que construye-deconstruye constantemente los espacios culturales.  La presencia de opiniones lideres en determinados aspectos, que pueden estar sustentadas por miembros de la comunidad que gozan de un determinado status de opinión.

Es decir, una riquísima dinámica social en el que la biblioteca, como institución social participa pasivamente, no intencionalmente. Por el contrario, si se buscase una acción intencionada, sistematizada, planificada, podrían desarrollarse verdaderas agencias sociales de transformación sociocultural, fortalecer los valores centrales de la comunidad, fortalecer mecanismos de procesos identitarios  y sentidos de pertenencia. O eventualmente contribuir a su mejoramiento, particularmente en los grupos o comunidades  en  riesgo social.

Es en este sentido que la biblioteca es un autentico espacio de construcción cultural, y tan valioso y mas importante, tal vez, que como simple mediador de información, basada en determinados soporte y tecnologías. En este segundo aspecto  tiene una serie de competidores presentes que le disputan “mercado” a sus productos y servicios. Pero como espacio de construcción cultural, la única  “competencia” que podría llegar a considerase, seria el sistema educativo, de manera integral, y ni siquiera en este caso es competidor, muy por el contrario, son caras diferentes de una misma moneda.

Entendemos que a esta altura resulta conveniente analizar los conceptos de cultura, socialización, imaginario social colectivo, para realizar posteriormente una más ajustada aplicación al ámbito de la biblioteca.

La cultura, como concepto antropológico amplio, nos indica que el hombre aprende la mayor parte  de su comportamiento. Debe aprender a comer, a andar, a hablar, y a ejecutar casi todas las acciones requeridas para la vida. Parte de estos aprendizajes los lleva a cabo por experiencia personal, y muchas las aprende por imitación  de otras personas de su ambiente, mediante procesos de  enseñanza inconsciente, o intencional y deliberada, que puede ser efectuada por niños (pares) o por mayores. Esta sometido a un proceso incesante de aprender, que le provee de los estilos de vida apropiados a la comunidad y sociedad en la que ha nacido y en la que es educado. Decimos que cultura se identifica con aquellos comportamientos comunes que deben ser aprendidos. Como miembros de la sociedad humana comparten siempre numerosos estilos distintivos de comportamiento, que tomados en conjunto constituyen su cultura. Cada sociedad humana posee su propia cultura, distinta en su integridad de la de cualquier otra sociedad .Existen muchas definiciones  de cultura, pero en general  coinciden  en afirmar que esta es aprendida, y el aprendizaje esta relacionado con sociedades o grupos sociales. Clyde Kluckhohn [5] la define como todos los proyectos de vida históricamente creados, explícitos e implícitos, racionales, irracionales y no racionales que pueden existir en un tiempo dado como guías potenciales para el comportamiento de los hombres.

Desde el campo de la antropología, la cultura no esta restringida a ciertos campos especiales del conocimiento, abarca formas de comportamiento derivadas de la esfera total  de la actividad humana. La cultura no solo incluye las técnicas y los métodos del arte, la música y la literatura, sino también los procedimientos para hacer alfarería, coser vestidos o edificar edificios. Son productos de cultura tanto las revistas de historietas (cómics), las canciones populares tanto como la obra de Leonardo o la música de Bach[6].

La cultura es equivalente a civilización. Desde el campo de la antropología no se considera  a la civilización como cualitativamente diferente de la cultura. Todas las civilizaciones, comprendidas las de la actualidad como las de la antigüedad., son ejemplos especiales de cultura, especiales en la cantidad de su contenido y las complejidades de sus estructuras, pero cualitativamente idénticas. La cultura se manifiesta en los actos y en los artefactos. Pero no consiste ni en los actos ni en los artefactos. Expresan como a los seres humanos se les enseña a comportase en las sociedad en que viven. La inmensa variedad de los comportamientos humanos no es un cúmulo fortuito de actividades, sino que forman un sistema cuyas partes o actividades están  directamente conectadas entre si e influyen unas sobre otras.

Las pautas culturales proporcionan  modelos para que la gente haga lo que debe hacer, o lo que ella cree que debe hacer. Como mínimo debe permitir que la gente satisfaga sus necesidades de alimentación y de protección biológica esencial, sus necesidades sociales y sus necesidades psicológicas. Como señala Beals[7] “estas comprenden las necesidades de afecto, aprobación, seguridad y placer. Los requisitos para llevar a cabo tales tareas difieren de un ámbito social y físico a otro. La cultura cabe considerarla como el mecanismo por el que el hombre puede adaptarse rápidamente a los cambios del entorno o mejorar su capacidad para utilizar un entorno existente”.

Cada sociedad tiene su propia cultura, que representa una forma de vida susceptible de permitir la supervivencia en el ambiente particular. Las culturas pueden variar notablemente en plasticidad, lo cual determinara que puedan cambiar con rapidez y lograr adaptaciones relativamente estables.

La cultura se aprende. Estos aprendizajes proceden de otros miembros del grupo social, que a su vez han aprendido su comportamiento cultural de otros. La cultura salta por encima de las generaciones, a pesar de que no se transmite genéticamente. Las diferencias culturales no provienen de que los pueblos tengan capacidades heredadas distintas, sino de que se han educado de un modo diferente. Hablar del hombre es hacer referencia imprescindible a sus características de ser biopsicosocial.  El hombre es en realidad una construcción social, un producto cultural que cuenta con una base física, que es su organismo vital. A este cuerpo le adiciona además sus capacidades psíquicas, y sus construcciones o elaboraciones culturales, que comprenden tanto los elementos tangibles como los intangibles. A estas construcciones le adiciona también, la capacidad de reflexión sobre si mismo, es decir de analizarse, de pensarse, de proyectarse. Pero con un condicionamiento importante, a esta reflexión sobre si mismo no la puede hacer en soledad, lo debe realizar con otros, junto a otros. Y esta situación tan particular, le agrega la necesaria consideración del otro, de los otros, además del ego, debe conjugarlo con el alter. Es decir, que es tan importante el yo como el alter, el mi mismo y la alteridad. Sin alteridad no hay sociedad, sin sociedad no hay cultura, y sin cultura no hay imaginario social, que es el elemento catalizador, es la liga que une a todos los individuos de un colectivo social, y que además es mas que la suma de las partes, y tiene también fuerza propia.

Un imaginario colectivo se constituye a partir de los discursos, las practicas sociales y los valores que circulan en una sociedad. El imaginario actúa como regulador de conductas, se trata de un dispositivo móvil, cambiante, impreciso y contundente a la vez, que produce materialidad. Es decir, produce efectos concretos sobre los sujetos y su vida de relación, así como sobre las organizaciones  humanas en general. El imaginario colectivo, se corporiza en los individuos a través de sus representaciones mentales y le brinda el “cristal” a través del cual contempla y analiza todos los acontecimientos sociales, culturales, físicos, etc. , que se producen o suceden en sus propios escenarios. Es a través de estos procesos que también va construyendo y reconstruyendo constantemente ese especial “cristal” que son sus representaciones mentales, o el imaginario colectivo, Pero estos procesos no son tan lineales ni simples y directos. Muy por el contrario, son lentos, difíciles de asimilar y mas reacios aun a transformarse o a agiornarse y mandar a la papelera de reciclaje los considerados ya innecesarios o superados  por especiales formas culturales.

Una criatura al nacer, viene con un plan de desarrollo biológico, presente ya en las dos células germinales que lo originan. Todo lo que necesita para transformarse en adulto, son factores tales como una alimentación adecuada, abrigo, contención afectiva, y protección contra las enfermedades.

Otro aspecto referido al crecimiento, es el referido a la personalidad social. Esta ya no responde a un plan biológicamente transmitido, como decíamos anteriormente. La mente y la personalidad se desenvuelven de acuerdo a la experiencia social a medida que crece. Los rasgos sociales y personales dependen de lo que el niño aprende y de las formas de interacción con las personas que viven a su alrededor, es decir, de la interacción social. Desde el nacimiento vive bajo la influencia de la sociedad (cultura) de la que es miembro. Su posición, sus gestos, su modo de andar, como piensa y habla, como expresa sus emociones, como se comunica con otras personas, son comportamientos aprendidos en la interacción social. El niño realiza un aprendizaje social por medio del cual aprende todas las cosas que debe conocer, y todas las que debe o no hacer para transformarse en un miembro de la sociedad. A este proceso se le denomina “socialización”. Es decir, que por este proceso se transforma en un miembro del grupo. Otro aspecto en el desarrollo social, consiste en la formación de las lealtades sociales y en la expansión de su horizonte social. Aprende a incluir un numero cada vez mayor de personas en el grupo de pertenencia (identidad cultural). Y a medida que crece se hace ciudadano local y paulatinamente nacional, o mundial. Aprende a integrar sus intereses personales con los intereses del grupo. La socialización es el proceso de desarrollo social que consiste en hacerse elemento participante de un grupo cultural especifico. En los primeros estratos etarios se aplica a los aprendizajes relativos a la forma de alimentarse y de dormir, a los hábitos de higiene, al control de la agresividad. Es un proceso que dura toda la vida. En la escuela parvularia aprenden a leer y a escribir, mediante un proceso de socialización. Los adolescentes aprenden pautas de comportamiento y expresiones orales que los identifican con sus compañeros, también por un proceso de socialización. La mujer que aprende los comportamientos de la maternidad, esta siendo socializada. Los diferentes grupos  sociales ofrecen constantemente nuevas situaciones de aprendizaje y crean nuevas expectativas a las personas. Y durante toda la vida estamos ajustando  nuestras conductas a lo que la sociedad espera de nosotros. La socialización produce crecimiento, anima, educa, estimula y motiva, despierta en el individuo gran variedad de deseos, conduce a toda clase de realizaciones y desarrollos, cultiva ciertas potencialidades y suprime otras.

La socialización es un proceso modelador y creador, a través del cual la cultura es transmitida al niño, en un proceso continuo, y se desenvuelve en el marco cultural de los valores establecidos por la sociedad.

Las bibliotecas

Es por las consideraciones anteriormente expuestas, que señalamos que las bibliotecas son instituciones sociales complejas. Podemos decir que están integradas  por diversos factores o componentes. Uno de estos componentes  es el factor humano. Y este a su vez lo podemos abordar desde el interior de la institución, que esta integrado por los bibliotecarios, esencialmente, y otros profesionales que aportan desde diversas disciplinas, tales como la informática, los sistemas, la comunicación social, la lingüística, etc., además de personal auxiliar. El otro gran componente es el usuario, o destinatario de los productos y servicios que ofrece la biblioteca. Los otros factores que la integran  son los recursos bibliográficos y documentarios en general, y los recursos materiales, que comprenden desde la infraestructura edilicia, pasando por mobiliarios y equipamientos diversos para alcanzar sus fines, hasta llegar a los económicos y financieros.

Todos estos factores, integrados de manera sistémica, deben ser gestionados. Y así tenemos la gestión integral de la institución, que la podemos analizar desde la gestión de la información, la gestión de los recursos humanos, la gestión de los servicios, la gestión económica, etc. Es decir, que estamos hablando de una institución compleja en su organización y compleja en su gestión. Esta situación es independiente de aspectos tales como tipo de biblioteca, envergadura de su colección de recursos, dimensiones de planta de personal, etc. Independientemente de esos aspectos, la biblioteca es en si misma, una organización compleja.

Sin entrar a analizar la dinámica interna, la biblioteca tiene una característica esencial, y es que participa en la construcción, transmisión y conservación de las identidades sociohistorica de una comunidad. Es decir, del imaginario social, del imaginario colectivo. Y participa en esta construcción, no solo con los recursos bibliográficos, documentarios y de otra naturaleza que posea, sino que también lo hace con la dinámica social que en ella se realiza y se genera.

La biblioteca tiene usuarios, o integrantes de su comunidad, de diversas edades. Es decir, que la estructura etaria de los mismos es diversa o heterogénea. Por lo general se encontraran niños, adolescentes y adultos, interactuado en el espacio social de la biblioteca. Espacio que no esta restringido al espacio edilicio o arquitectónico. Va más allá de los meros delimitadores espaciales determinado por los muros, y llega tan lejos como alcanza la acción directa de la biblioteca.

Y esto es así, en tanto la misión de la biblioteca no esta restringida a ser mera proveedora de información contenida en diversos soportes, sino a actuar en los procesos de transmisión y construcción de elementos culturales identitarios y característicos de una comunidad. Colaborar con los usuarios para resolver sus necesidades de información y de comunicación. Sea que esta este contenida en un soporte real, digital, virtual o en el espacio de cultura colectiva. Elementos todos intangibles que están presentes, entre los que podemos mencionar los valores. La solidaridad es uno de ellos, las formas de hablar, las entonaciones, los tonos, el respeto al otro, la convivencia pacifica y respetuosa de la diversidad.

Esta dinámica se observa en toda biblioteca, en especial las publicas, populares, educativas de todos los niveles, en menor medida en las que son altamente especializadas y de accesos exclusivos para una comunidad cerrada, exclusiva y excluyente.

Y estas situaciones se dan claramente también en las bibliotecas que funcionan con los archivos y en los archivos. En particular aquellos que revistan el carácter de históricos.

¿Y que particularidad encontramos en las bibliotecas que sirven a esta organizaciones sociales? Las mismas desarrollan una tarea de gran valor que se complementa y se articula con el archivo. Ya que serán ellas las responsables de contener las necesarias ampliaciones bibliograficas y documentales de todo tipo, que faciliten una mayor comprensión a los documentos contenidos en el archivo al que sirven.

Los Archivos son también, reservorios tangibles de la cultura de una comunidad, de un pueblo, de un país.

Son, sin lugar a dudas, las fuentes que alimentaran a los investigadores, eruditos y estudiosos de diversos aspectos de la cultura . Son las fuentes imprescindibles para la interpretación histórica.

Pero todo lo contextual al periodo, al documento, al suceso que se indaga, estará contenido en la bibliografía y documentación que posea la biblioteca. Que además, por lo general no son ejemplares únicos, por el contrario corresponden a materiales editados de los que al menos se han producido menos decenas de ejemplares similares, o también centenares  de ejemplares idénticos. Es decir, que si por alguna razón ese ejemplar sufre un deterioro que lo torna irrecuperable, es posible encontrar otros ejemplares similares al menos depositados en otras bibliotecas. Y si no han trascurridos muchos años desde su edición, es posible encontrarlos en el mercado.

Los archivos, por naturaleza y esencia, son los custodios de los documentos que testimonian diversos procesos y actividades de la vida de una organización, de un pueblo, de una sociedad en última instancia.

También por ese motivo, no pueden brindar un libre acceso a toda persona que quiera consultar sus colecciones de materiales. Debe hacerlo para quienes tienen la difícil misión de investigar y escribir sobre esos acontecimientos. Informes e investigaciones que pasaran a enriquecer las colecciones de la biblioteca del archivo.

Hoy las tecnologías nos brindan una serie de posibilidades de poder poner al alcance de todos los que estén interesados en consultar los documentos de una época, o de una persona. Si bien no harán directamente, si lo podrán realizar de manera indirecta por la consulta a los microfilm o soportes digitales, que además podrán estar disponibles para consulta desde lugares remotos a través de las redes telemáticas.

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[1] Las bibliotecas escolares y académicas en general, por supuesto que participan en la construcción social de los individuos, pero lo hacen de una manera intencional, sistematizada, estructurada. Forman parte de la institución educativa que sirve de escenario para los procesos de enseñanza aprendizaje, y por ende son , además, instrumentos pedagógicos de alta significación en esos escenarios.

[2]  René Flores Castillo,  Notas de clase del Magíster en administración educativa, Universidad de Playa Ancha, Valparaíso (Chile), 2006

[3] Durkheim, E. Educación y sociología. Colofón, México, 1989, pag. 11

[4] Preferimos utilizar la expresión “bibliotecario” para la persona que se desempeña en diversas tareas técnicas y de servicios, pero que no posee una formación académica sistemática en bibliotecología. La expresión “bibliotecólogo” la utilizamos para las personas que poseen formación académica especifica en la disciplinas bibliotecológicas, ya sean técnicos superiores, licenciados, magíster o doctores.

[5] Clayde Kluckhohn y W. Kelly.  The concept of  culture ( En: Beals y Hoijer. Int. A la antropología, pag.117.)

[6] Beals y Hoijer. Introducción a la antropología, pag. 118

[7] Beals y Hoijer, op.cit. pag. 127

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